Haber pasado jugando así es para sentir vergüenza”
Las palabras de Óscar Ustari, portero del Getafe, al término del encuentro entre el Getafe y el Portugalete, define a la perfección el sentimiento, amargo sentimiento, que un equipo de Tercera División ha dejado en el Coliseum Alfonso Pérez. El Portugalete encarna la otra cara de la moneda, porque si bien estuvo cerca de recibir más de un gol sobre todo en el tramo final del encuentro, la realidad es que puede presumir de no conocer la derrota en una eliminatoria de Copa del Rey ante una escuadra de la máxima categoría del fútbol español.
Los octavos de final no tendrán, pues, el representante más modesto que llegó a dieciseisavos. Porque a la entidad del sur de Madrid le ha valido un triste empate a uno en el País Vasco y un irrisorio 0-0 en su casa para pasar ronda. Un premio excesivo para un equipo que se presume que es de elite y un duro mazazo para un humilde acostumbrado a las catacumbas del balompié que cerca estuvo de dar la machada. Fue en el segundo acto, ante la incertidumbre local y la desesperación del respetable, cuando el Portugalete empezó a buscar el área sin acierto.



