Es más que probable que durante las próximas horas, y después del partido en el Camp Nou, se hable más de la tarjeta amarilla que ha recibido Gerard Piqué que de la goleada del Barcelona al Rayo Vallecano. La razón, muy sencilla: Pérez Lasa ha mostrado al defensa blaugrana la quinta cartulina de la temporada, la que acarrea suspensión; traducido, que no podrá jugar el próximo sábado ante el Levante pero sí podrá hacerlo el siguiente, ante nada más y nada menos que el Real Madrid y en el Santiago Bernabéu.
Corría el minuto 83 en el coliseo barcelonista cuando Piqué, con el resultado de 4-0, tarda más de la cuenta en ejecutar una falta en su propio campo. El colegiado, tras la reiterada pérdida de tiempo castiga su acción con una amarilla. Pérez Lasa, antes introducir su mano en el bolsillo, sonríe como si supiera de qué va la cosa, un hecho que para muchos de los que ya han opinado al respecto debería haber escrito en el acta. Sin embargo, no lo hizo, y salvo que el Comité de Competición actúe de oficio e intérprete que el zaguero ha provocado la cartulina, podrá jugar el clásico.










