El Madrid vence en Riazor con autoridad (y la magia de Guti)

Mucho se ha hablado esta semana del supuesto maleficio que sufría el Real Madrid cada vez que se acerca a la Torre de Hércules. Una palabra utilizada en la Meseta, porque aquí en realidad hablamos de meigallo, cuya traducción más certera al idioma de Lorca es “embrujo”. Y es que meigas, habelas, hailas, lo que pasa es que ayer estaban de baja por lesión.
Y es que tanto el Deportivo como el Madrid llegaron con muchas bajas a este primer encuentro de la segunda vuelta. Claro que la devaluación de uno y otro equipo no tienen nada que ver. Como el mismo Lendoiro decía, si al Madrid le falta el titular A, te saca un B que es internacional. Una buena vara de medir para saber dónde está cada uno es que ninguno de los deportivistas que ayer jugaron sería titular en el Madrid, mientras que cualquiera del Madrid sería titular indiscutible en el Dépor.

El Málaga visitaba el Calderón con la ilusión de conseguir su primera victoria a domicilio de la temporada. Es más, el triunfo se convirtió en necesidad desde el momento en que el Zaragoza certificó su triunfo en Tenerife (1-3). Todo por evitar la zona de descenso. Y se plantó en el Manzanares con las ideas muy claras. Era el comienzo de la vuelta liguera, y los de Muñiz guardan buenos recuerdos del inicio del Campeonato, cuando ganaron 3-0 al Atlético en La Rosaleda, por lo que, conscientes de las debilidades defensivas de su rival, decidieron probar suerte desde bien temprano. Así, una internada de Jesús Gámez por la banda derecha acabó con un centro-paseo hasta al segundo palo, donde Duda apareció para poner el 0-1. Alegrón malaguista en el minuto 3. 




