El Sevilla pierde su oportunidad ante el colista

Había afirmado Manolo Jiménez antes del partido de hoy ante el Málaga, que el empate era su resultado deseado para el clásico del domingo entre Barça y Real Madrid. Lógico, más teniendo en cuenta que el técnico esperaba vencer hoy al colista malagueño en el Pizjuán y asediar el primer puesto de la tabla. Cuando en el minuto 11 el colegiado expulsaba al malaguista Alberto Luque, aún parecía más seguro que la victoria local llegaría tarde o temprano.
Pero en contra de lo que se esperaba, el Málaga ha realizado un partido muy bueno y se ha puesto con 0-2 en el marcador al descanso. Con todo, el Sevilla ha sido capaz de reaccionar y gracias a dos tantos de Luis Fabiano, logró un empate que el equipo hispalense no hubiera firmado antes del pitido inicial, pero que fue bien recibido por la afición sevillana tal y como se había desarrollado el encuentro.
Y es que el Málaga llegaba al Pizjuán con una paupérrima racha de resultados, no habiendo sumado una vitoria desde su victoria en la primera jornada liguera ante el Atlético de Madrid, que lo dejaban con seis puntos en su haber registrando su peor racha en su historia en la Primera División a estas alturas de campeonato. Por su parte, el Sevilla se sentía fuerte para ser de nuevo un outsider de la Liga, pese al último tropiezo de la Champions en Rumanía.
El Barcelona sigue haciendo fácil lo difícil. Ganar, eso que parece tan complicado, para el conjunto blaugrana sigue siendo su verbo favorito, el que mejor se le dio el curso pasado y el que esta temporada se resiste a olvidar. La penúltima víctima, un Málaga demasiado tímido ante un conjunto tan guapo como el culé. Porque ya se sabe: o te lanzas, o pierdes. Y los blanquiazules no eligieron lo primero… y acabaron ninguneados, con un futbolista menos y un casillero (0-2) que reflejaba cualquier cosa menos valentía en las intenciones de Muñiz.
Tres para empezar. Tres puntos menos y tres goles en contra, pero. El Atlético comenzó como le más le gusta: sorprendiendo a propios y extraños. En su visita a La Rosaleda se topó con demasiadas espinas, tantas, que acabó malherido, con Abel Resino expulsado por protestar y con un resultado que manda al traste alguna de las buenas sensaciones que dejó en la previa de la Champions League. El Málaga, más puesto, más fresco, con más ganas y muchos menos errores, le encontró las cosquillas a un conjunto que, a esta hora, piensa en cualquier cosa menos en reír.



