
Después de salvarse en la última jornada gracias a un merecido empate ante el Real Madrid y una temporada, que, como es natural para cualquier conjunto modesto, ha tenido sus altos y sus bajos, en Málaga no se habla de otra cosa en los últimos días. El conjunto blanquiazul ha sido comprado por un jeque árabe, de nombre Abdullah Bin Nasser Al-Thani, que tras unas duras negociaciones con Fernando Sanz (presidente que pasará a ser alto ejecutivo del club andaluz), llegó el jueves a la Costa del Sol, donde en las próximas horas presentará su atractivo proyecto, sustentando, cómo no, por los petrodólares.
Habitual en campeonatos como el inglés, donde por ejemplo el Manchester City está comandado por el grupo inversor Abu Dhabi United Group for Development and Investment, que en 2008 desembolsó 250 millones de euros por hacerse con las riendas de la totalidad de la entidad. Desde entonces, los sky blues han protagonizado un derroche económico en busca de un éxito que, en cuanto a títulos, todavía se le niega. El Málaga se convierte en el primer equipo de la Liga española que tendrá como dueño un jeque árabe. Con todo lo que ello conlleva. De momento, la ilusión se ha instalado en La Rosaleda de la misma manera que se suceden las noticias.

Al Real Madrid no le queda otra que 
El Barcelona sigue haciendo fácil lo difícil. Ganar, eso que parece tan complicado, para el conjunto blaugrana sigue siendo su verbo favorito, el que mejor se le dio el curso pasado y el que esta temporada se resiste a olvidar. La penúltima víctima, un Málaga demasiado tímido ante un conjunto tan guapo como el culé. Porque ya se sabe: o te lanzas, o pierdes. Y los blanquiazules no eligieron lo primero… y acabaron ninguneados, con un futbolista menos y un casillero (0-2) que reflejaba cualquier cosa menos valentía en las intenciones de Muñiz.
Tres para empezar. Tres puntos menos y tres goles en contra, pero. El Atlético comenzó como le más le gusta: sorprendiendo a propios y extraños. En su visita a La Rosaleda se topó con demasiadas espinas, tantas, que acabó malherido, con Abel Resino expulsado por protestar y con un resultado que manda al traste alguna de las buenas sensaciones que dejó en la previa de la Champions League. El Málaga, más puesto, más fresco, con más ganas y muchos menos errores, le encontró las cosquillas a un conjunto que, a esta hora, piensa en cualquier cosa menos en reír.


