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Cada año que pasa, podemos observar como los equipos de primera se decantan cada vez más por técnicos de casa o al menos españoles, e incluso algunos recién iniciados en dicha faceta. No hay más que fijarse: el ‘cuco’ Ziganda en Osasuna, Oli en el Cádiz, Sarriugarte en el Athletic…
Sin embargo, también hay otros, que les ha costado un poco más llegar a donde están. Entre ellos Marcelino García, entrenador del Recreativo, o Luis César Sampedro, del Nástic. Ambos son jóvenes (sobre todo Luis César), pero llevan varios años luchando en categorías inferiores para estar donde están.
Marcelino entrenaba al equipo filial del Sporting de Gijón, hasta que se recurrió a él en la temporada 2002/2003 2003/2004 para entrenar al primer equipo. La crisis económica del club no le permitía fichar ningún entrenador de renombre y aunque Marcelino era una apuesta arriesgada, era factible para la economía rojiblanca. Su inicio liguero dejaba muchas dudas, pero poco a poco el equipo fue mejorando hasta terminar la primera vuelta como líder de segunda. LLegó a tener 11 puntos de margen para el ascenso, pero una mala racha en el tramo final dejó al equipo un año más en la misma división. En la 2003/2004 el equipo mantuvo la línea de juego, pero no mantuvo el éxito en los resultados. A pesar de ello consiguió mantenerse en la categoría con una plantilla que no podía aspirar a mucho más. Algunos problemas y desengaños con el club provocaron su salida para fichar por un equipo como el Recreativo de Huelva, cuyo objetivo no era otro que el del ascenso. Objetivo que consiguió y a lo grande. Campeón de segunda y con un juego convincente.
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