
Después de las tres derrotas cosechadas ante Sevilla, Barça y Real Madrid y el empate ante el Valencia en el ya archiconocido Tourmalet de la Liga, parecía que el Villarreal podía comenzar a tomar aire y volver a la senda de la victoria con los dos partidos consecutivos celebrados en El Madrigal. Pero los de Manuel Pellegrini no han empezado con buen pie la segunda vuelta del campeonato, dejándose dos puntos vitales ante el colista Osasuna.
Salió con dudas el Villarreal, dejándose intimidar en el centro del campo donde un desaparecido Senna no pudo ejercer de rey de la selva en ese terreno, y donde poco a poco el cuadro dirigido por José Antonio Camacho iba imponiéndose. De nada sirvió el gol que abrió la lata del encuentro de Guiseppe Rossi, el noveno que anota en esta campaña y que ponía en ventaja al submarino amarillo. No se rindieron los rojillos, como no lo hicieron tampoco ante el Barça hace dos semanas, o la semana pasada ante el Real Madrid. Esta vez, no obstante, sí llegó el premio por el esfuerzo.



Al fin las 
Abandonó el Athletic como uno de sus mejores jugadores, sin títulos, pero con el cariño de la afición, impagable él, en uno de los bolsillos de su maleta. ¿A quién le amarga un dulce? ¿A qué privilegiado futbolista se le cruza en su camino una entidad como el Barcelona? Lógico, pues, que Santi Ezquerro, apodado en Bilbao ‘La Moto’ por la particularidad de sus celebraciones al marcar, aceptase con los ojos cerrados la propuesta culé. Sólo a unos pocos les pasa el tren y de valientes suele ser, muchas veces, subirse a él antes que dejarle marchar y pretender adivinar, en un futuro, cuál hubiese sido su destino. 


