
Casi se me atraganta el croissant de esta mañana al conocer la noticia de que Roberto Carlos se ha convertido en entrenador-jugador de su equipo, el Anzhi ruso, después de que el anterior técnico, Gadzhi Gadzhiev haya sido despedido por los malos resultados cosechados. El Anzhi marcha séptimo en la Premier League rusa (16 equipos), a 11 puntos del líder, el Zenit de San Petesburgo, cuando sólo quedan cinco jornadas por disputarse.
El Anzhi es un club joven, fundado en 1991, que ascendió a la máxima división del fútbol ruso en 2009. Desde Enero de 2011 su dueño es el multimillonario Suleyman Kerimov, un tipo que planea invertir un mínimo de 200 millones de euros en el club, entre otras cosas para construir un estadio de 40.000 espectadores homologado por la UEFA. El Anzhi no es, ni mucho menos, un club al uso: los jugadores y el cuerpo técnico hacen vida y entrenan en Moscú y sólo se desplazan a Majachkalá, capital de Daguestán, cuna del equipo, los días que juegan como locales (2.000 km por desplazamiento).




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