
Como si de la consecución del título se tratara, el Etihad Stadium celebró ayer la victoria (1-0) del City sobre el United. Un derbi de vecinos que llegaba a falta de dos jornadas para la conclusión de la Premier League con una diferencia de tan solo tres puntos entre ambos. Hace cosa de un mes la distancia entre ambos era de ocho, pero los de Roberto Mancini han logrado recortarla en tiempo récord para recibir al eterno rival con posibilidades reales de optar al título. Hoy ya es líder.
Fue un duelo donde el fútbol brilló por su ausencia, donde los de Sir Alex Ferguson mostraron su versión menos ambiciosa (el escocés dejó fuera del once a Valencia) y donde al final pagó caro esas ganas de lograr el empate. Fue más incisivo el conjunto citizen, sabedor de lo que realmente había en juego. Le bastó un testarazo de Kompany a la salida de un córner pero no se agazapó. Buscó más, pero tampoco encontró el camino. Eso sí, el título, aunque parezca increíble, depende de sí mismo.











