El Real Madrid que ya no es el Real Madrid

Ha caído mucho desde aquel Madrid de Santiago Bernabéu y las cinco Copas de Europa, de aquel de los famosos yé-yé o del de la ‘Quinta del Buitre’… Hablamos de diversas fases históricas del considerado mejor club del siglo XX, todas ellas cortadas bajo un mismo denominador común: el equipo por encima de los nombres y la caballerosidad tanto fuera como dentro de los terrenos de juego como bandera.
El Madrid ha cambiado. O lo han cambiado. Uno que ve el enfrentamiento entre mengues y blaugranas desde la barrera no puede más que reír cuando unos u otros hablan de los árbitros. Los señores de negro son personas humanas que tienen que decidir en un segundo lo que muchos son incapaces de dilucidar tras ver una jugada 20 veces repetida. Y cuando se equivocan, generalmente, lo hacen a favor de los dos grandes, por la presión a la que se ven sometidos si les perjudican (portada mítica de Marca con Turienzo Álvarez de diana).






Resultado engañoso en el Santiago Bernabéu. Para el aficionado imparcial, un partizado. Para el del Real Madrid, un alivio. Y para el del Almería, una pena. Porque el conjunto madridista le metió cuatro al Almería pero no sin pasarlas canutas. Sobre todo cuando el equipo de Hugo Sánchez consiguió darle la vuelta al gol de Sergio Ramos en el primer acto. Pero volvieron las individualidades, apareció el de siempre, Huguaín, se autoexpulsó Cristiano y hasta Drenthe pudo marcar el quinto blanco.


