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Al Real Madrid no le queda otra que felicitar al campeón, el Barça. Debían los de Pellegrini sacar una victoria de La Rosaleda para apurar al máximo sus opciones, pero ni siquiera fueron capaces de pasar del empate (1-1) ante un Málaga que demostró con su entrega que se jugaba el todo por el todo. Quizás por eso, y por la cómoda victoria del Barça ante el Valladolid, el Madrid no culminó la remontada como nos tiene acostumbrados. Por eso, y porque Cristiano Ronaldo se pasó casi todo el partido con molestias en un gemelo que le impidieron rendir al máximo, y de todos es conocida la importancia del portugués en el ataque merengue.
Pero en esta ocasión el mejor del Madrid fue Van der Vaart, que volvía a la titularidad tras lesión y ponía la guinda a su actuación con el gol del empate. Haber pasado de descartado en verano a una pieza importante del equipo tiene mucho mérito. En rendimiento ha estado muy por encima de Kakà, a pesar de sus diferenciadas características. Con VdV, el Madrid elabora más el juego. Con Kakà, pierde toque pero gana algo de pegada.
Ahora es el momento del análisis. De evaluar toda una temporada que ha tenido más de agrio que de dulce. La eliminación de Copa y Champions pesan mucho a la hora de ponerle nota a Pellegrini, y el buen papel en la Liga sólo alcanza para maquillar esos fracasos. Porque sí, finalizar con 96 puntos son unos números que dan vértigo, pero no dejan de ser números de subcampeón (al menos esta temporada). Es evidente que el Madrid ha mejorado su nivel. La defensa es mucho más sólida que en temporadas anteriores, y el ataque sigue siendo de una contundencia bestial. Por otra parte, el juego no ha llegado a convencer, y el equipo no ha ganado ningún título.
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