El Real Madrid cumplió con su deber al vencer por 5-1 al Athletic de Bilbao. Un resultado engañoso, ya que las dificultades que encontraron los locales fueron directamente proporcionales a los méritos de un Athletic muy guerrero. Los de Caparrós se pasaron casi todo el encuentro metidos atrás, pero excelentemente organizados y tapando bien los huecos a un Madrid que, con las bandas de adorno, se ahogaba una y otra vez en la disciplinada maraña bilbaína.
Un Athletic que, a pesar de quedarse injustamente con diez jugadores por la expulsión de Amorebieta, siguió dando guerra hasta lograr el empate por mediación de Yeste, tras fantástica jugada personal. Sin embargo, y a pesar de la buena labor de los visitantes, uno era consciente de que tarde o temprano llegarían los goles madridistas. Y aunque se retrasaron más de lo esperado, vinieron en una oleada. Al gol de Ronaldo de penalti, se le unieron los de Higuaín, Ramos, Benzema y Marcelo. Al Bernabéu sólo le quedaba esperar noticias del Sánchez Pizjuán, con la esperanza de que se concretara la milagrosa remontada sevillista. Sólo necesitaban un gol para alcanzar el liderato, pero no hubo suerte ni parece que la vaya a haber. Parece imposible que el Barça se pueda dejar algún punto en casa ante el Valladolid.

Eran muchos los que creían que las opciones del Real Madrid para ganar la Liga se quebrarían con la visita del equipo al Ono Estadi. Una vez disputado el choque, hay que decir que el conjunto merengue aprobó y con nota. Su victoria por 1-4 frente al Mallorca puede que sea un poco abultada, pero justa. El Madrid sigue en la lucha por el título, y lo hace porque tiene un factor diferencial: Cristiano Ronaldo.






