
La Real Sociedad vive este tramo final de campeonato con la plena confianza de que acabará ascendiendo, pensando en consecuencia en la próxima campaña. Badiola cuenta con dinero pero eso no es lo único importante. Además, atesora criterio, está bien aconsejado. Si en navidades traía a Fran Mérida y Pep Martí, un futbolista clave este último en la remontada donostiarra, este fin de semana se ha confirmado el fichaje de la estrella de Audax Italiano y mejor jugador de la liga chilena Carlos Villanueva.
El otro día hablaba del buen fichaje de Lautaro Acosta y hoy no puedo hacer menos que aplaudir la contratación de Villanueva por cinco millones de euros. El Piña, como le llaman, vale eso y más. Hace unos meses hablaba de él en El Cazatalentos. Es un zurdo irreverente, veloz, rompe zagas y con muchísimo gol. Juega de enganche pero es un futbolista que se suele caer a la izquierda sin llegar a ser extremo. Tiene una precisión en la siniestra fuera de lo común, tanto para clavarlas desde larga distancia, de hecho es letal a balón parado, como para dar pases medidos que abran entramados defensivos infranqueables.



La Real Sociedad acaba de hacer oficial que Juanma Lillo es su nuevo entrenador. Reconozco que es una noticia inesperada y que me sorprende tanto por el despido de José Ramón Eizmendi, como por haber elegido a Lillo como sustituto.

Ayer el Consejo de Administración de la Real Sociedad y su presidenta, María de la Peña, tomaron la decisión más acertada desde que esta asumió la presidencia el pasado mes de junio: dimitir. La afición era un clamor pidiendo su marcha y por fin han hecho caso. De la Peña se hizo cargo del club a dos semanas de concluir la pasada Liga. Por aquel entonces Miguel Fuentes era el máximo mandatario, pero este renunció por motivos personales. Decían que pondrían al equipo blanquiazul en el lugar que merece, pero lo han dejado más hundido que cuando ganaron las elecciones en el 2005.



