Yo era de esa gran mayoría que tanto antes como después del clásico, pensaba que el que saliera vencedor de entre Real Madrid y FC Barcelona sentenciaría la Liga. Sin embargo, el pasado miércoles tras echar un vistazo al calendario de ambos, comenté en ‘twitter’ que todavía podía ponerse esto interesante teniendo en cuenta que los de Guardiola tenían que visitar al Espanyol, Villarreal y Sevilla. Está claro que el Barça seguía y sigue siendo muy favorito al título, pero ¿alguien puede garantizar que el conjunto blaugrana no va a tropezar en El Madrigal o en el Sánchez Pizjuán? ¿alguien puede asegurar que el Madrid es incapaz de ganar los cinco partidos que le quedan? El Barça es favorito, pero la Liga ha vuelto a abrirse.
Y se ha vuelto a abrir porque tras el tropiezo de los culés en su visita a Cornellà-El Prat, en la noche de ayer domingo el Real Madrid cumplió con su obligación de ganar al Valencia para hacer bueno el favor del Espanyol. Lo hizo dando una mejor imagen que en otras ocasiones, y aprovechándose de las facilidades que le dio un rival muy inofensivo. Inofensivo por las bajas, por su falta de fútbol, por el mal día que tuvieron sus jugadores clave y sobre todo, por la gran labor de la zaga madridista, con un Raúl Albiol colosal ante sus ex compañeros.






