Embelesados por la arrolladora superioridad de la temporada pasada, muchos aficionados y periodistas tienen la sensación de que el Barça no está al nivel del año pasado, una percepción que contrasta con el peso de las estadísticas y los números. Tras la victoria de los de Guardiola en Valladolid, el Barça acaba la primera vuelta invicto por primera vez en toda su historia, con sólo un punto menos que la temporada pasada, marcando, eso sí, menos goles pero encajando también menos.
La principal diferencia estriba en que a estas alturas del ejercicio anterior, el segundo clasificado estaba ya a una diferencia prácticamente insuperable de doce puntos, mientras el nuevo Real Madrid de Florentino aguanta el tipo a cinco puntos del campeón, siempre que hoy venza en su estadio ante el Málaga.
Ayer el Valladolid realizó un buen inicio de partido, con velocidad en ataque y una defensa adelantada y presionante que recordaba al partido del Barça en Tenerife, donde los isleños desaprovecharon sus ocasiones iniciales y el Barcelona lo castigo con goleada. Algo parecido le pasó al cuadro vallisoletano. El Barça es una máquina muy bien engrasada, al que sólo se le puede parar con un partido perfecto durante los noventa minutos. Los de Mendilibar no pudieron aguantar ni los 35 minutos que aguantó el Tenerife y cedieron por 0-3 con tantos de Xavi, Alves y Messi.

El Valladolid vive, temporada tras temporada tras subir a Primera en 2007, a caballo entre la zona templada, los puestos de descenso y alguna posibilidad, durante el transcurso de la misma, de acariciar la franja europea. Es en esta época, y después de un mal resultado a poder ser, cuando empiezan a asomar las dudas sobre el equipo y su capacidad para salir del bache. Pero el cuento vallisoletano suele siempre terminar en final feliz, con las metas alcanzadas. Como sucedió en 2008, como ocurrió en 2009 y como muy probablemente vuelva a pasar este curso.







