El Villarreal se queda como el único representante español en la Liga Europa. Este jueves eliminó al Nápoles, segundo clasificado del Calcio y un duro oponente, tras derrotarlo en El Madrigal por 2-1. Tiene más mérito si cabe esta victoria considerando la entidad del rival, un conjunto rocoso y serio atrás pero también con jugadores de vanguardia muy peligrosos. Fue bueno para el equipo amarillo que el técnico del Nápoles reservase en el banquillo a Cavani, máximo goleador de la Liga Italiana, pues cuando el delantero entró en la segunda mitad fue un quebradero de cabeza para la zaga del Villarreal.
Comenzaron mal las cosas, con un gol del Nápoles pasado el cuarto de hora que ponía la eliminatoria muy cuesta arriba: Hamsik cabeceó a la red un centro desde la derecha y, en la celebración de algunos aficionados visitantes, una valla cedió. Se perdieron unos minutos que el árbitro luego añadiría y que, finalmente, serían claves. Los de Garrido hicieron un auténtico ejercicio de supervivencia. Sin apenas espacios por donde penetrar y hacer daño a la defensa italiana, Borja Valero se convirtió en el acaparador del balón por parte española: intentó dar sentido cuando éste escaseaba, asistió a los goleadores y además supo controlar y dar pausa al juego cuando más falta hacía, según pasaban los minutos y se acercaba el final.




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