
Fue Joseba Llorente, con el tiempo cumplido, en el segundo de la prolongación, quien apagó, de golpe y porrazo, las celebraciones que todo el FC Barcelona y los casi 100.000 hinchas que llenaban de color el Camp Nou tenían preparadas para festejar el título de Liga que tan y tan cerca tuvieron los hombres de Pep Guardiola durante gran parte del partido, sobre todo tras contar con una ventaja de 3-1 que parecía ser la sentencia. Pero el fútbol tiene estas cosas, no hay que rebobinar mucho para saberlo, y al final el Villarreal retrasó el tan ansiado alirón, que, salvo milagro, cantarán los culés la próxima semana ante el Mallorca.
El partido entre catalanes y castellonenses fue bastante entretenido. El Estadi estuvo a la altura y prácticamente no cabía ya ni un alfiler. Respecto a esto, Pep Guardiola no debe tener ninguna queja. Sí con el resultado final (3-3), justo, pero que tampoco debe resultar una tragedia. La fiesta comenzaba bien con un el gol de Keita a los doce minutos. Pero diez minutos después, Llorente situaba la igualada tras una buena jugada en la que Rossi se convirtió en asistente. Antes del descanso llegaría la aparente sentencia. Primero, con el gol de Eto’o tras pase de Iniesta. El segundo, tras un libre directo ejecutado con soberbia por Dani Alves en el que poco pudo hacer Diego López.










