
Las opciones del Xerez CD para lograr la salvación ayer domingo eran remotas, pero existentes. Y aunque finalmente el empate ante Osasuna no fue suficiente para mantener la categoría, el club merece el reconocimiento de haber logrado llegar vivo a la última jornada. Resulta todo un logro si tenemos en cuenta que al finalizar la primera vuelta, ocupaban la última posición de la tabla con sólo ocho puntos.
El Xerez pagó la novatada de ser un debutante en Primera. De un equipo cuyos problemas económicos le impidieron reforzarse con garantías. Y los números de Ziganda, que fue destituido a pocos días de finalizar la primera vuelta con un triste bagaje de siete puntos, habían sentenciado el futuro. La permanencia del Xerez estaba hipotecada.
Pero llegó Néstor Gorosito para ganarse el respeto de la Liga. Los números del técnico argentino han sido sencillamente magníficos. Los 27 puntos que ha logrado desde que se hizo cargo del club son números de equipo que pueda luchar por Europa. No es que el Xerez tuviera plantilla para estar entre los ocho primeros, pero Gorosito ha logrado que lo parezca.

Tras varios intentos fallidos en los últimos años, el Xerez Club Deportivo logró en 2009 su primer ascenso a la Primera División. Las matemáticas hicieron de Chapín una fiesta el sábado 13 de junio, cuando el conjunto azulino venció por 2-1 a la SD Huesca y certificó su gesta, merced a un gol de Carlos Calvo en el último tramo del encuentro. Fue el punto y final a una historia llena de contratiempos, de sufrimiento y decepción, y de momentos muy delicados en lo económico. Pero es también la historia de una ciudad y un equipo llenos de ilusión que vivieron, por fin, el premio del anhelado ascenso.
Craso error para los amantes del espectáculo el de Pep Guardiola al dejar en el banquillo a su tridente ultraofensivo: Messi, Ibrahimovic e Iniesta. Gran error porque el público de Chapín no sólo se aburrió con el mal juego de su equipo, negado de cara al gol, sino que también echó de menos el fútbol al que tiene acostumbrado al mundo el Barcelona. El cuadro catalán hizo de lo mínimo su máxima y no fue hasta la salida de los tres suplentes de lujo cuando se vislumbró algo de buen fútbol en Jerez de la Frontera.


