El Twente hurga en la herida cántabra

Fernando Castellanos 24 de octubre de 2008 0 comentarios

LuccinVsTwente.jpg No están funcionando las cosas como se esperaban en Santander en el inicio del nuevo ejercicio. La sombra de Marcelino aún planea y la llegada de Juan Ramón López Muñiz no acaba de convencer a una afición que llevaba décadas esperando un momento como el de ofrecer su fútbol por Europa. Además, se marcharon piezas clave en el bloque como Jorge López o Duscher, cuyos sustitutos no consiguen hacer olvidar. En la Liga el equipo sólo ha sumado seis de los veintiún puntos en juego y ocupa una discreta decimocuarta posición. Muñiz hace semanas que anda cuestionado y la Copa de la UEFA, el sueño por el que suspiraban el curso pasado los aficionados racinguistas, puede convertirse en una pesadilla si ante los teóricos encuentros asequibles, como el que parecía ser ante el Twente, se tropieza de manera tan inesperada (1-0).

Y es que el Racing quedó encuadrado en el Grupo A. Junto a él, clubes de respetable potencial como el tan de moda Manchester City de Robinho, el ‘ex Champions’ Schalke 04, el PSG de Makelele y Giuly o el más modesto de todos: el Twente. Por eso, la victoria ante los holandeses se etiquetaba como vital para las aspiraciones cántabras. Resbalar en el debut europeo y hacerlo ante el más frágil de los rivales obligará al Racing a poner toda la carne en el asador en próximos enfrentamientos. Si no, y como le pasó al Deportivo en Rusia, la UEFA puede darle algún que otro dolor de cabeza a los racinguistas.

El Twente amargó el estreno del Racing y lo hizo gracias un tanto de Romano Denneboom cuando sólo se llevaban seis minutos de juego. Los de Muñiz salieron al campo como temerosos, sin saber que los holandeses eran netamente inferiores. El tanto de Denneboom, (que en su día llegó a debutar con Holanda) de certero testarazo, fue como la aguja en el pajar. Demasiado petróleo para los méritos locales.

Pero es que el Racing apenas inquietó como debía hacerlo. Muy flojo ante un rival aún más flojo, que esperó y esperó las embestidas cántabras hasta ver que no llegaban. El empate podría haber llegado en cualquier momento, pero entre la escasa ambición y la suerte, que no iba de la mano con los de Muñiz, los tres puntos se quedaron en casa. Con mal pie comienza, pues, la fase de grupos para el Racing. Muñiz titubea, la afición reclama explicaciones y los futuros rivales no son moco de pavo. ¿Se avecinan cambios en Santander?

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