
Hace unas horas se ha disputado el partido de ida de dieciseisavos de final de la Copa del Rey entre el Real Oviedo y el Athletic Club de Bilbao. Con el Carlos Tartiere como escenario, ante unos 15.000 espectadores, el conjunto de Marcelo Bielsa salió victorioso con un resultado de 0-1, con golazo de De Marcos. Un Marcelo Bielsa que colocó sobre el césped asturiano a su once de gala, en señal de respeto no sólo a la competición, sino al rival y a la afición.
Puedo hablar de cómo ha transcurrido el partido. De cómo el Oviedo ha controlado el juego a pesar de sus rudimentarias armas, y sin embargo se van prácticamente eliminados. De cómo los azules han remediado su falta de calidad con exceso de corazón, y sin embargo no han hecho cosquillas a Gorka. De cómo una afición antiguamente acostumbrada a la élite se tiene que conformar con ver a un equipo de Primera diez años después, y sin embargo su aliento no ha decaído.
Mientras observaba el encuentro, mi cabeza estaba en otra parte. Recordaba tiempos pasados. Recordaba a Carlos, Berto, Jokanovic, Onopko, Pompei, Paulo Bento. Recordaba el Tartiere viejo, los derbis con el Sporting, a Duvobsky, a Dely Valdés. Recordaba la eliminatoria de UEFA con el Génova, a Lacatus, Jerkan, Prosinecki. Recordaba a un Oviedo que era parte de la Primera División. Veía unas gradas encendidas apoyando a su equipo en la derrota, y sólo podía lamentarme por lo que nos estamos perdiendo.
Tristemente, nos acordamos de los pequeños en contadas ocasiones. ¿Cuántos niños habrán visto hoy por primera vez en la tele al Oviedo? Para ellos será un equipo más de Segunda B, que gracias al Athletic tendrá sus 180 minutos de gloria y después volverá al pozo. Esos niños no saben quién era el Oviedo hace poco más de diez años. No saben que en realidad estos 180 minutos no son de gloria, sino de nostalgia, de resignación. Simples migajas.
Pasan los años y el Real Oviedo resiste ante las dificultades de su categoría. Lucha por recuperar el terreno perdido pasito a pasito, pero el camino está más embarrado de lo que cabría esperar. Salir de la Segunda B es el paso más complicado, pero un paso de gigante. De seguir en la oscuridad a encender una pequeña lámpara. De momento se camina con firmeza, pero queda mucho por recorrer aún. Yo sólo quiero pensar que tras la derrota con el Athletic, cuando los jugadores ya se habían retirado a los vestuarios y 15.000 gargantas entonaban el “¡Volveremos, volveremos, volveremos otra vez! ¡Volveremos a Primera!”, no me estaban mintiendo. Que acabarán saliendo de ese agujero. Volved, cuanto antes, por favor.



Comentarios
no os desanimeis asturianos, que aun queda el partido de vuelta, vosotros podeis!!1animo de parte de un sevillano betico
interesante
Me uno al brindis por el Oviedo. Yo también crecí con él en Primera División. Sabiendo que eres sportinguista es un bonito detalle el tuyo, Daniel.
¡Bravo! Somos muchos los sportinguistas que entendemos bien el término "rivalidad" y deseamos la vuelta del Oviedo. Espero ver otro derby en Primera a lo largo de mi vida.
-- editado por última vez a las 15:09
Pues a mí los Oviedo - Sporting B me siguen gustando mucho
Mejor mirabas tú pa los tuyos; que esti añu lo lleváis jodido...
Vaya foto madre mía... Espero que dentro de poco volváis donde merecéis, que sin duda es primera división y podamos disfrutar de los Sevilla - Oviedo y Oviedo - Sevilla como antaño y en hermandad. Saludos de un hermano sevillista!!
Aquí un sportinguista que también quiere que el Real Oviedo vuelva. Esos Real Oviedo-Sporting B... les falta algo, a mí no me convencen, no son lo que merecemos oviedistas y sportinguistas. Les quiero en Primera, para que el Carlos Tartiere y El Molinón vuelvan a vibrar como lo hacían hace ya demasiados años. Luego si les podemos dar un repasito en el Tartiere y otro en El Molinón... miel sobre hojuelas... y si recibimos un buen correctivo los sportinguistas... pues habrá que aguantar el tirón como se pueda jejeje
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect