El fútbol y la guerra fría. La Stasi en la Oberliga (II)

2 comentarios

Oberliga

En mi primer post sobre la presencia de la policía política de la Alemania del Este en su liga doméstica, vimos como ésta se “infiltró” de forma exagerada en el Dynamo de Dresden y cómo utilizó a gran parte de su personal para detectar y evitar conductas contrarias al régimen y evitar a muchos jugadores la tentación de emigrar a algún país capitalista. Pero aunque el caso del equipo de Dresden fue el más paradigmático, no fue el único. A principios de la década de los setenta, la organización intentó reclutar al defensa Gerd Kische del Hansa Rostock como Inoffizielle Mitarbeiter mientras estaba convocado con la selección nacional, para revelar conductas sospechosas durante los Juegos Olímpicos de 1972 y el Mundial de 1974. Pero al parecer, este acuerdo nunca acabó de hacerse efectivo porque el jugador lo evitó una y otra vez.

Tampoco los árbitros escaparon a las redes de la Stasi. Según documentos desclasificados en los últimos años, algunos árbitros también actuaban como espías y tenían su propio alias en clave. Así, Adolf Prokop “Gustav”; Rudi Glöckner (“Hans Meyer”) y Bernd Stumpf (“Peter Richter”). También colaboraron y gozaban de su propio nombre clave tres entrenadores de la selección nacional: Eduard Geyer (“Jahn”), Bernd Stange (“Kurt Wegener”) y Georg Buschner.

Otra importante tarea a la que se dedicaba la Stasi en la Oberliga era al control de los aficionados durante los partidos, cuya presencia en masa podría favorecer sinergias colectivas que perjudicaran al régimen, así como una creciente y preocupante tendencia al hooliganism. Este control era especialmente estricto cuando se enfrentaban a rivales procedentes del otro lado del Telón de acero.

De este modo y en cooperación con la policía nacional y los clubes, en los encuentros ante rivales del oeste la presencia policial a menudo parecÍa un estado de sitio para prevenir cualquier manifestación pública contraria a los intereses del estado. Cuando el BFC Dynamo, el Dresden o el Magdeburgo recibían a equipos de la Alemania occidental o de Inglaterra, las entradas se restringían hasta el punto que sólo eran accesibles a un público selecto o vinculado con las fuerzas de seguridad. Igual de estricto era el control in situ en las gradas por parte de policía secreta, así como en el hotel donde se concentraba el equipo foráneo, cuyas salidas del recinto también estaban bastante restringidas o cuanto menos bien vigiladas. Todo este contexto pudo verse cuando el BFC Dynamo recibió al entonces poderoso Nottingham Forest en los cuartos de final de la Copa de Europa de 1980.

En cuanto al creciente fenómeno del hooliganism en la RDA, especialmente evidente a partir de los 70 y cuyo esplendor se produjo en los ochenta, es tal vez uno de los aspectos donde la vinculación e infiltración de la Stasi en la Oberliga no fue todo lo efectiva que ellos podrían desear. Pese al dispositivo policial, no se pudo evitar que la violencia, los robos y disturbios tras los partidos, el excesivo consumo de alcohol y los cantos xenófobos y racistas conducidos por la cada vez mayor presencia skin en las gradas se hicieran incontrolables.

Al ver que el fenómeno se les iba de las manos, la estrategia de la Stasi fue perseguir a lo que llamaban el “nucleo duro” del movimiento, con líderes identificados y acusados de promover este comportamiento entre los aficionados más jóvenes. Este núcleo duro se encontraba sobre todo en Berlín, pero también en ciudades como Leipzig, Halle, Potsdam o Rostock. El caso más grave de violencia se produjo en la final de Copa de de la temporada 1987-88 entre el Carl Zeiss Jena y el BFC Dynamo. Más de un centenar de skinheads y otros aficionados ultras se reunieron el el barrio suburbial de Pankow y marcharon hacia el Stadion der Weltjugend cantando consignas fascistas y enfrentándose violentamente a otros aficionados.

El estado intentó afrontar el problema con una intensa campaña de propaganda contra este fenómeno, que presentaba como resultado de la influencia de la sociedad occidental, caldo de cultivo de xenofobia y violencia. Otros señalaban al desencanto con el desgastado régimen comunista como principal causa de este movimiento. Sin embargo, hoy en día y ya con esa parte de Alemania integrada en el modelo capitalista merced a la unificación, el problema sigue existiendo y los grupos de extrema derecha afloran al este del país germánico, por lo que es difícil señalar una única causa de este tipo.

Vía | Behind the Wall: East German football between state and society

En NdF | El fútbol y la guerra fría. La Stasi en la Oberliga (I)

En fútbol del Este | Hooligans de la RDA

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Comentarios

  • 1

    Avatar de palentino !

    Magnífico. Para cuando ese artículo sobre la unificación del fútbol una vez caído el muro? Además si no recuerdo mal, la caída del muro fue en noviembre. Entonces q paso con la Bundesliga y la Oberliga? Se pudieron terminar aquella temporada? Abreme los ojos.

  • 2

    Avatar de papaloukas !

    Magníficos estos dos artículos sobre la Stasi y el fútbol en la RDA.

    Me ha llamado la atención que la máxima categoria futbolística en la RDA fuera la Oberliga, me parece que hoy en día la Oberliga es un equivalente a la Tercera División Española.

    Me gustaría saber que blogs y/o páginas de noticias de la Bundesliga existen en castellano en la web, más allá de los apartados de AS y Marca (o parecidos). Muchas gracias.

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