El fútbol y la guerra fría: Los ases buscan la paz

Santi Plaza 5 de julio de 2007 4 comentarios

Ases buscan la paz cartelUn tema paradigmático dentro de la relación entre el deporte rey y la guerra fría es el de los futbolistas exiliados. Aquellos que con mayor o menos dificultad escaparon de un país comunista para jugar en una liga de la Europa Occidental, atraídos por las libertades individuales y, sobre todo, por la posibilidad de prosperar económicamente.

Jugadores de todos los pelajes y de todos los países del este atravesaron el telón de acero para buscar mejor fortuna. De entre todos, sin duda el más famoso fue Ladislao Kubala, cuya biografía de principio a fin explica por sí sola la relación entre el fútbol y la guerra fría y cuya odisea hasta llegar a Barcelona fue, además, todo un ejemplo de la aventura y los riesgos que esperaban a todos aquellos que “traicionaban” a sus patrias pasando a territorio enemigo.

Se ha escrito mucho y bueno sobre Kubala, tanto de sus hazañas futbolísticas como su peculiar periplo en el exilio. Por ello, no quería limitarme a explicar su biografía, que puede ser encontrada fácilmente en la red. Buscaba una forma alternativa de acercarme a su historia en relación a la guerra fría. Entonces topé con Los ases buscan la paz (1955), película protagonizada por el mismo Kubala y que narra su vida desde su infancia hasta su fichaje por el Barcelona, con la trama principal centrada en su huída de Hungría y su aventura en el exilio por Austria, Italia y finalmente España.

A causa de mi interés por la influencia cultural de la guerra fría, al descubrir esta película se me hizo la boca agua, sobre todo por el año en que fue realizada: en 1955, justo después del fin del McCarthysmo en Estados Unidos. El senador Joseph McCarthy había iniciado una “caza de brujas” en busca de espías y simpatizantes comunistas en todos los ámbitos: en la administración, en las empresas privadas e incluso en el mundo del cine, con cientos de actores y directores investigados y procesados. Bajo la influencia del senador, el cine de Hollywood se convirtió en una fábrica de películas panfletarias anticomunistas, cuya producción se cuenta por miles durante el primer quinquenio de la década.

Por eso, y por la omnipresencia de la ideología franquista en la producción cultural de la época, y porque nos encontrábamos a cuatro años de la visita de Eisenhower que daba el visto bueno al régimen de Franco, me esperaba una película en la línea panfletaria de las producciones hollywoodienses, y no me decepcioné.

La película es, desde el principio al fin, un canto a las virtudes de la España de Franco, con la palabra “paz” como omnipresente término para definir la sensación que Kubala tiene en España y que llega incluso al título del filme. Franco es el adalid de la paz y la libertad, mientras el resto del mundo sigue convulso por los enfrentamientos ideológicos y las ocupaciones militares de la posguerra. Se traza, además, un retrato maniqueo de los regimenes comunistas: Kubala se ve perseguido por espías desde el principio hasta el fin, en su país y fuera de él, que cual diablos lo tientan para que renuncie al paraíso terrenal español y vuelva a su patria para ser una marioneta propagandística del régimen.

Con todo, aún me esperaba peor la visión que se ofrece de los comunistas. Vamos, lo normal en esta época es que sólo les faltase un parche en el ojo; pero imagino que por cierta influencia de Kubala para que la trama se asemeje lo más posible a su vida real, los espías y comisarios que lo persiguen son bastante humanos y dialogantes en general. Otro personaje que escapa de arquetipo habitual es un soldado ruso, que acompaña a Kubala al exilio, interpretado por Antonio Ozores. Supongo que con eso lo digo todo…Ozores interpretando a un soldado ruso. Evidentemente aplica su típico rol de dicharachero chistoso y simplón que aleja a su personaje del cliché habitual de los rusos: fríos, taciturnos, perversos y manipuladores.

Este soldado ruso quiere prosperar como empresario hostelero de éxito. Otra compañera del exilio, con la que Kubala tiene un amor platónico al borde de la tolerancia franquista a las exhibiciones adúlteras, quiere dedicarse a la danza. Muestra de tres motivaciones diferentes para abandonar el bloque comunista.

Curioso por último cómo en la película se critica el intento por parte de las autoridades húngaras de utilizar a Kubala con fines propagandísticos políticos, cuando es exactamente a lo que el astro se prestó cuando rodó esta película, donde aparece también de forma breve Ramallets y donde el fútbol en estado puro queda aparcado a un segundo o tercer plano. Una vez más, la ideología imperante utilizó el fútbol- y el cine- para propagar sus intereses políticos.

Ficha de la película en IMDB

En DeCine21.com | Empieza el juego: fútbol y cine

En As.com | Especial Ladislao Kubala. Las anécdotas de una vida de fútbol

Comentarios

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    muy buen tema el que has elegido, el del futbol y la guerra fria, aunque ya habia caido el muro de hierro me gustaria uno sobre el estrella roja campeon de la champions 91.

  • 2 Avatar

    qué grande es esta serie. conocía la peli y sus alabanzas a la "paz", pero no tenía ni idea de lo de antonio ozores! tengo que verla como sea.

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