La crisis, los presupuestos y la necesidad de vender

Juan Baeza 25 de diciembre de 2008 0 comentarios
El club que no se readapte a la política de no gastar más de lo que tiene y de ajustarse al máximo lo pasará mal”
Fernando Roig, presidente del Villarreal

Fernando Roig es hombre de fútbol y de números. Por eso cuando suelta afirmaciones de este tipo hay que, al menos reflexionar. Lo que dice Roig es algo que tiene bastante lógica. Los clubes actúan con la ayuda de los bancos y si los bancos no tienen liquidez no financian las grandes operaciones e incluso reducen el margen de maniobra en lo que respecta al pago de deudas. Esto es así, por lo que, en cierto modo, entramos en un periodo de austeridad y reajustes presupuestarios en los que los clubes, si no quieren verse con un gran disgusto entre manos, deben de gastar lo que tienen, lo que son capaces de generar, no más.

Puede que haya equipos como Madrid y Barcelona, que por su capacidad de ingresos, puedan tener más facilidad a la hora de tirar de la chequera, pero incluso ellos mismos deberían de actuar con cautela. Lo que es obvio es que para el resto de los mortales, el capítulo de los ingresos extraordinarios, o lo que es lo mismo, venta de jugadores, se ha convertido en indispensable, salvo que un determinado club goce de un apoyo institucional privilegiado o venda su estadio a precio de oro, aunque, en ambos casos, pienso que estaríamos hablando de pan para hoy y hambre para mañana.

Hay que vender, sobre todo tal y como está la coyuntura económica. Se acabó la flexibilidad de as entidades financieras, ahora los ejercicios presupuestario van a ser mirados con lupa, habrá que cuadrar las cifras. Y para que todo eso se dé, vender será fundamental, por mucho que clubes de nivel medio alto como Valencia, Atlético de Madrid, Villarreal o Sevilla, puedan ingresar muchos millones de euros en concepto de venta de marca y derechos televisivos. Todo el que no actué en función de estos criterios se estará equivocando.

Cuando escribo todo esto se me vienen a la cabeza varios nombres, por ejemplo del del Kun Agüro o el de David Villa, jugadores con fichas bastante altas, que valen una fortuna en el mercado. Creo que tanto Atlético como Valencia deberían ser prudentes a la hora de manejar a ambas estrellas, creo que deberían saber que en algún momento deberán ceder ante los gigantes europeos que quieran ficharlos por precios desorbitados. En ocasiones, mantener a las estrellas no garantiza el éxito. Recuerdo por ejemplo aquel Valencia de comienzos de década, que se desprendía sin dudar de sus estrellas. Adiós por cifras millonarias al Piojo López, adiós a Gaizka Mendieta, adiós a Farinós, adiós a Gerard… Y hola a un ramillete de jugadores, Aimar, Baraja, Vicente, Ayala, Carew, Pellegrino, Kily González, Fabio Aurelio o Mista entre otros muchos, que contribuyeron a forjar uno de los mejores Valencias de todos los tiempos, que en tres años se proclamó dos veces campeón de Liga y que además conquistó una UEFA.

Vender a las grandes estrellas para contratar jugadores de nivel medio alto con hambre de gestas y recorrido para crecer en el club, es una vía más que válida para conseguir éxitos. El Sevilla, por ejemplo, es otro de los clubes que con la ventas de sus buques insignia, como Reyes o Baptista, y la salida por una millonada de Sergio Ramos, logró cimentar un gran proyecto, fundamentado en jugadores de notable alto que han conseguido asentar al equipo en la zona de arriba de la tabla. Ahí tenemos también al Villarreal, que se codea con los grandes sin estrellas y que cuando las tuvo, Diego Forlán, por ejemplo, las supo vender a tiempo, no como en el caso de Riquelme, que se les acabó pasando el arroz y seguro que de eso Roig y Llaneza habrán aprendido la lección.

Promocionar al cantera en busca de jóvenes valores, vender a las estrellas por precios astronómicos en el momento debido y tener acierto en la compra de jugadores se ha convertido en la mejor fórmula de salvación para todos los que no se llamen Madrid y Barça en el fútbol español. Todo aquel que no entienda esta idea, todo club que no sepa retirarse a tiempo y que pretenda combatir en el pago de fichas y retención de cracks con los dos colosos de nuestro fútbol, se equivoca y lo acabará pagando seriamente, sobre todo si es verdad, como dicen, que de la crisis aún queda lo peor por llegar.

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