De la conexión mágica habla hoy Santiago Segurola en su crónica de la Final de la Copa del Rey. Porque la misma se puede resumir en todo lo que hicieron De la Peña y Tamudo… Tamudo y De la Peña, que quedó resumido en la fantástica jugada del segundo gol del Espanyol.
Es curioso como los entrenadores se tiran toda una semana preparando un partido tan importante, y luego esta planificación se va al garete en apenas un minuto con un gol nada más empezar el partido. Esto, que desquicia a los entrenadores, es lo mejor que le puede pasar a una final, los equipos se abren, ya no es posible especular con el juego, y el espectáculo se torna vibrante, para regocijo del público y de los espectadores por televisión. Ahí, en ese primer minuto se escribe el destino de la final. En la genialidad del lanzamiento de la falta de De la Peña, y en picardía, otra vez, de Tamudo por no quedarse hipnotizado ante el lanzamiento y aprovechar el rechace del travesaño. La grandeza de este pequeño delantero, al que el Espanyol debería poner un monumento, siempre ha aparecido en los momentos cumbres, con aquel gol en la final de copa contra el Atletico, birlándole literalmente la cartera a Toni, y ayer encarrilando la final para su equipo.
Este arranque, que trastocó todos los planes del Zaragoza y reforzó el plan de Lotina, todos a esperar la genialidad del dúo dinámico, supuso a los maños encontrarse en esta competición, sólo cuento desde octavos, con el marcador en contra, con una nueva forma de encarar el partido. Victor Muñoz tenía claro que ellos llevarían la iniciativa, que según fuese acercándose el final del partido aprovecharía la velocidad de Ewerthon, sin embargo, ese minuto, provocó que Costa, Lopo y Jarque se crecieran, que tuvieran claro qué hacer y que impidió al Zaragoza tejer un plan sobre cómo atacar al Espanyol, del que sólo los detalles de Cani permitía vislumbrar algo de luz en el ofuscamiento maño, evidenciado por Gaby Milito y Alvaro, sublimes en la final de Montjuic contra el Real Madrid, y que ayer no fueron los mismos.
Sin embargo, el Zaragoza siguió intentándolo, con la inestimable ayuda de un Kameni que convertía en peligroso cualquier centro al área, y ponía un nudo en la garganta cualquier acercamiento de los maños a su área. Así tenía que pasar que el gol llegase. Una falta lanzada por Poncio, que Kameni no sabe muy bien qué hacer en su área pequeña, fue aprovechada por Ewerthon para empujar el balón y marcar su octavo gol en copa. Final igualada. Vuelta a empezar. Ahora Victor tenía el partido donde quería.
Y son de nuevo los detalles, otra vez el despite del Zaragoza, la genialidad de De la Peña y la picardía de Tamudo, las que volvieron a dar una vuelco a la final. En otra gran jugada del Espanyol, con la colaboración de la defensa de los maños, De la Peña vio un excelente desmarque de Tamudo, con uno de sus pases al hueco característicos, que cogió la pelota y esperó la llegada de Luis García, solo al primer palo, como un torrente, para darle un gran centro que el delantero, ayer extremo, remató de cabeza a la red. Fue el golpe de gracia a la final, el momento en el que la conxión mágica volvió a hacerse con los mandos del partido, y escribió las líneas por las que iba a transcurrir el resto de la final. Que César se desenganchara del partido y perdiera los nervios hasta ser expulsado en el segundo tiempo, que Gaby Milito no diese su acostumbrada seguridad, y así, en un efecto dominó, desmoronarse el resto del equipo.
Ese golpe de mando de De la Peña y Tamudo… Tamudo y De la Peña, marcó el partido y el segundo tiempo. Victor lo intentó todo. Sacó a Savio para abrir el campo, a Movilla para darle mayor luz al juego de su equipo, pero cuando sus jugadores se acercaban al área españolista, éstos se quedaban estáticos, el balón no circulaba con rapidez, y los defensas españolistas se crecían.
Tal y como estaba transcurriendo el partido, el golpe de gracia del Espanyol no tardaría en llegar, otra vez el dúo dinámico en acción. Tamudo hizo un desmarque, sobre la banda izquierda del centro del campo, que vio De la Peña, pero ambos sabían que estaban en fuera de juego, De la Peña esperó el arranque de Corominas, que acaba de entrar, Tamudo se desinteresó de la jugada sin intervenir, De la Peña metió un pase genial y Corominas, después de la carrera, tuvo la habilidad de meter el balón por debajo de las piermas de César, igual que el año del centenariazo.
El cuarto gol de Luis García ya fue anecdótico. La final la habían marcado De la Peña y Tamudo, que fue ovacionado cuando fue cambiado por una afición entregada ante su héroe. Cuando los seguidores españolistas se acuerden de Tamudo, recordarán el valor de este jugador de la cantera que como capitán tuvo su momento de gloria al levantar la Copa del Rey. Su copa. La que él definió con su habitual picardía.
Ahora el Espanyol debe centrase en la liga, con el peligro del descenso a dos puntos, exactamente igual que hace dos años el Zaragoza. Y hay me da por pensar qué hubiera pasado si la final se hubiera jugado con la liga ya terminada. ¿Otro ganador? Después de lo visto ayer, Tamudo y De la Peña lo tendrían claro.
Apuntes sobre la final:
* Para los amantes de las estadísiticas, el Zaragoza no ganó a pesar de quedarse con 10 jugadores. Las dos últimas finales que ganó, las terminó con un hombre menos.
* César perdió la tercera final que disputa. Mala suerte para un muy buen portero.
* Lotina se emocionó, cuando sabía que tenía la final ganada, y cuando dio con su equipo la vuelta de honor. Buen contraste para un entrenador que cumplió su sueño de niño… ganar la copa que vio perder a su Athletic en el Calderón contra el Betis
La Final de la Copa del Rey en Notas de Fútbol:
* Espanyol
* Zaragoza
* ¿La final de los porteros?
* Reflexiones antes del partido



Comentarios
Se que no es muy probable, pero se le deberia dar una oportunidad a Tamudo en Alemania. Yo me lo llevaba antes que a Raul, y eso que soy madridista.
Efectivamente creo que no es nada probable. Pero jugadores con su inteligencia no hay muchos....
Buen comentario sin duda. Una nota menor: veo ligado a Raúl Tamudo con la palabra picardía con frecuencia (lo haces tú en tu entrada y ayer muchas veces los comentaristas en TV). No creo que sea la palabra idónea:
Si miramos en el DRAE: picardía. (De pícaro). 1. f. Acción baja, ruindad, vileza, engaño o maldad. 2. f. Bellaquería, astucia o disimulo en decir algo. 3. f. Travesura de muchachos, chasco, burla inocente. 4. f. Intención o acción deshonesta o impúdica. 5. f. p. us. Junta o gavilla de pícaros. 6. f. pl. Dichos injuriosos, denuestos. 7. f. pl. u. c. sing. m. Camisón corto, con tirantes, hecho generalmente de tela transparente.
Picardía es lo de la 'mano de Dios' de Maradona en el Mundial de México. Lo de Raúl Tamudo es otra cosa.
Grex,
Yo en cambio sí lo veo válido. Porque Tamudo fue astuto y disimuló no quedarse ensimismado por la falta de De la Peña. Tuvo la picardía de ir al rechace, y eso muchos jugadores ni lo hacen. Ojo que no fue el balón que le cayó a él, se ve claramente que fue a buscarlo... y fue una acción que determinó una final.
De todas formas, muchas gracias por la aclaración.
Saludos
Que salgan ahora los que querían a César de tercer portero en el mundial...
Cani iba para estrella.Iba.
Os cuento más en
"Dale a Señor"
Buenas!
Solo añadir un par de cosillas. Cani es muy jóven, y fue el mejor de un Zaragoza gris, no le crucifiquemos ya. Lo de César es diferente, es un buen portero, punto. En cuanto a Tamudo y De la Peña, insisto, no deberíamos olvidar a Luis García. Enorme jugador, rápido, hábil, con regate y mucha velocidad, pero también con gol. Los 3 deberían estar en la lista del mundial porque son de los que mejor forma atesoran para el mundial.
Dije en un anterior comentário que la cosa estaba igualada pero que Tamudo y De la Peña la podían liar y así fue, porque además estaban Luis García y una defensa con Lopo y Jarque a la cabeza a muy buen nivel.