No se ha cansado César Ferrando de repetir en los últimos días que llegaría a Tarragona un futbolista que, aunque en su posición no fuese indispensable en la actual plantilla grana, ilusionaría de verdad al aficionado. Durante algunos días, el entrenador ha mantenido en silencio las negociaciones y se ha limitado a explicar que con su llegada la hinchada del Gimnástic tendría todavía más motivos para acudir cada partido al Nou Estadi. Ayer se descubrió el pastel: el fichaje sorpresa es, nada más y nada menos, que ¡José Mari!
La verdad que la llegada del andaluz es más una sorpresa porque parecía tener los días contados en esto del fútbol que por sus habilidades sobre el tapete verde, esas que desde hace tantos y tantos años andan desaparecidas en combate. José Mari forma parte del club de infinitos jugadores de los que siempre se esperó y nunca llegó. Tal vez porque el globo se infló demasiado pronto, quizá porque le pudo la presión, al ex bético le costó siempre rendir al nivel que, por su pasado, se le exigía. Sin embargo, no veo tan mal que pruebe fortuna en Segunda División: muchos como él (Farinós, Tote…) se han adaptado a la perfección a esta categoría y han sacado lo mejor de sí.
Con 31 años, el delantero quedó libre del Betis en diciembre a petición personal, algo a lo que no se negó el club a pesar de tener todavía contrato en vigor. A la afición bética nunca le convenció su fichaje. Ni por su edad, ni por su pasado sevillista ni por su calidad, en entredicho por lo comentado anteriormente. Eso también perjudicó a José Mari, al que las críticas, jugase o no, le abrumaban. Con ello, las lesiones y la escasa confianza de los técnicos en él, hacían el resto. Así, la mejor solución era la salida, un nuevo inicio en su carrera en un lugar donde de verdad confíen en él y se sienta respaldado por su club.
A Tarragona llega con la vitola de crack, con el visto bueno de César Ferrando, que en vísperas a su contratación oficial andaba exultante ante la llegada del otrora promesa de Sevilla, que llegó a triunfar en el Atlético (foto) previo traspaso millonario al Milan y en cuya historia también hay escritos posteriormente pasos intrascendentes de nuevo en el Calderón, luego en Villarreal y finalmente en el mencionado Betis. Habrá que ver si en seis meses consigue hacerse un sitio en el Nàstic, ganarse la renovación y, lo más importante, sentirse un futbolista otra vez.



Comentarios
Este no es crack ni en su casa. Qué pena de jugador.
Saludos. Querido Bogarde
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