La convivencia con Dimitri Piterman es imposible. El dueño del Alavés, equipo vitoriano que en la actualidad milita en la Segunda División española, tiene serios problemas para mantener en el banquillo a sus apuestas ténicas. Los entrenadores se van porque no aguanta y no aguantan porque Piterman juega a entrenador sin carné ni conocimientos. Y eso, sienta mal.
El único que mantiene fidelidad incondicional al proyecto del ucraniano-estadounidense es el técnico Chuchi Cos, entrenador del Palamós, Racing de Santander y Alavés con Dimitri Piterman en la butaca presidencial. En una entrevista a Don Balón, la revista deportiva, el técnico español ratifica con orgullo su cercanía al polémico accionista mayoritario del club vitoriano:
Evidente, si no fuera así, la fidelidad tornaría en incompatibilidad y su alternativa a los banquillos de Piterman se perdería por el desagüe. La lista de damnificados confirma la dificultad para compartir ‘cama y mesa’ con el presidente del Alavés: en su estancia en Vitoria (desde 2004), el directivo ha despedido o provocado la dimisión de su cargo a cinco entrenadores, Rafael Monfort, el propio Chuchi Cos en dos ocasiones, Juan Carlos Oliva, Mario Luna y Julio Bañuelos.
En junio de este año, Julio Bañuelos, junto a Eduardo Carrera, se unieron a la dirección técnica del Alavés procedentes del filial. Inicialmente, la negociación fue bastante complicada, aunque ambas partes llegaron a un acuerdo. La razón fundamental por la que Bañuelos aceptó la propuesta de Piterman se refleja claramente en una de sus declaraciones horas antes de la firma del contrato: “Ha habido buena comunicación y hemos hablado de todo un poco, qué le corresponde a cada uno. Tanto Edu Carrera como yo nos hemos quedado muy tranquilos“.
Pero Julio Bañuelos no es diferente a Rafael Monfort, Juan Carlos Oliva y Mario Luna. La tranquilidad dura poco cuando participas del ’show’ de Dimitri Piterman. Chuchi Cos, entrenador y director técnico de cámara del presidente-entrenador, desmiente el malentendido entre Piterman y Bañuelos: “No es cierto (las presiones al mister). El cuerpo técnico se reunía en muchas ocasiones y cada uno aportaba sus ideas sin ningún tipo de problema. En una de estas reuniones, Julio nos comunicó que quería abandonar el club por motivos personales y obviamente se acató su decisión”.
Ahora, Chuchi Cos asume el reto por tercera vez. No es extraño en empleados de cámara y nómina fija. Movimientos eternos de arriba-abajo y abajo-arriba, siempre al servicio del jefe. Piterman quiere devolver al Alavés a Primera División. La primera condición: dejar en paz a Chuchi Cos. De todas formas, el expediente de ambos no desprende buen olor: si Dimitri habla, Chuchi acepta. ¿Quién hará las alineaciones de Alavés ahora? Pues quién va a ser, Cos, Chuchi Cos.
Vía | Don Balón
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