Un nombre destaca por encima de todos en la selección portuguesa. Se trata, evidentemente, de Cristiano Ronaldo. El madeirense llega a la Eurocopa en un momento excepcional de forma, abanderado gracias a su excelente campaña como el mejor jugador del mundo en estos momentos. El título de Champions representa el penúltimo de los retos de la temporada para un jugador cuya hambre de títulos no tiene fin. Bajo el ya indiscutible liderazgo del espigado atacante, tras el ocaso de la llamada “generación de oro” de jugadores como Figo, Pauleta, Rui Costa o João Pinto, Portugal presenta de nuevo su candidatura al título europeo.
En sus primeros años, la presión mediática le pasó factura a Cristiano Ronaldo a los ojos de muchos aficionados. De origen humilde, guapo y altivo, se convirtió en una imagen formidable para todo tipo de campañas publicitarias. A medida que se hablaba una y otra vez de él, su rendimiento no era el máximo pero su cuenta corriente seguía creciendo, así como su imagen de modelo. De esta forma, muchos consideraron que estaba sobrevalorado. A cada “piscinazo” en que caía, más dudas tenía el aficionado inglés. Pero no es Ferguson ni el Manchester United los que se dejan llevar por augurios mediáticos ni por primeras impresiones. Bajo la sombra de Sir Ferguson, Ronaldo ha madurado debidamente sin perder aquello que lo hace más grande y que casi suena a perogrullada hablando de un futbolista: su pasión por jugar al fútbol.
Es Portugal un equipo que se ha acostumbrado en los últimos años a rendir por encima de las expectativas, haciendo de la ilusión y la humildad su mayor arma sobre el terreno de juego. La esquina de Europa se mantiene así, lejos de los grandes acontecimientos políticos, lejos de las grandes decisiones económicas, escondido y al acecho. La selecção tiene la virtud de convertir a sus jugadores millonarios en humildes obreros de una causa común. Pese a contar en la última década con algunos de los mejores jugadores del mundo, nunca se han presentado a una competición con soberbia – de eso nosotros podríamos aprender algo-. Con humildad e ilusión lograron llegar a la final de la última Eurocopa y con las mismas armas se plantaron en semifinales del último mundial.
Ya nadie infravalora a la esquina de la Europa futbolística; ya nadie se sorprenderá si los lusos logran por lo menos llegar a semifinales. Pero desde el banquillo, Scolari les manda un mensaje “antitriunfalista”. Tras dar la lista definitiva de jugadores, el técnico brasileño declaró: “Mis expectativas son las mismas que tenía en el 2004. Espero que estos jugadores sepan lo que es representar a tu país bien y llegar la segunda ronda”.
En la portería, el bético Ricardo se perfila como el titular, tras haber tenido una temporada más bien discreta en el Betis, donde incluso Chaparro lo ha forzado a pelearse por la titularidad con el canterano Casto. Ricardo es ese portero irregular, capaz de lo mejor y de lo peor pero que aporta oficio bajo los palos y una fama ganada de “parapenaltis”. Quim del Benfica y Rui Patrício del Sporting serán la alternativa. Para Patrício significa la primera convocatoria con la selecção.
La defensa cuenta con nombres de calidad contrastada y que ofrecen una amplia alternativa de recursos, con jugadores de diferentes perfiles. Ricardo Carvalho sigue siendo el líder de una zaga que contará además con el madridista Pepe, que ha completado una buena temporada con el campeón de la Liga. Completan la lista Paulo Ferreira, Bosingwa, Bruno Alves, Jorge Ribeiro, Miguel y Fernando Meira.
En el centro del campo, alternativas para todos los gustos y colores, sin duda una de las medulares más completas del mundo, que ha llevado a Scolari incluso a prescindir de Maniche, una de sus piezas más importantes en los últimos años. Deco sigue siendo un jugador completo en el centro del campo. Habiendo superado sus inicios polémicos en la selección por su prematura nacionalización, ya pocos discuten la presencia del barcelonista en el once titular, aunque su mala temporada puede dar paso a otras alternativas como el oficio de Petit, la polivalencia de Meireles, la clase de João Moutinho o el equilibrio de Veloso. En los extremos también opciones para dar y vender, a cuál más buena: Nani, Cristiano Ronaldo, Ricardo Quaresma y Simão.
Es tal vez la delantera, en el puesto de ariete nato, la que genera más dudas en la Portugal post-Pauleta. Nuno Gomes, Hugo Almeida y Hélder Postiga son buenos jugadores, pero ninguno de ellos una superestrella. Por suerte para el país vecino, está acostumbrado a que su peligro viene a partir de la llegada de sus medias puntas y extremos, dejando para el ariete un rol más de lucha y oportunismo.

Mi once portugués



Comentarios
Mucho me temo que Cristiano se borrará en los partidos importantes, y no será nada nuevo, lo hace siempre (Incluso en la final de la Champions, sí. Ese partido lo hace, por ejemplo, Robben y el As le da dos ases justos de valoración).
A lo mejor es que no se borra y es que el chaval no da para más, que solo se luce ante las medianías.
Si Portugal hace algo importante seguramente no sea por él, sino por una gran defensa y por gente como Deco. A lo mejor me equivoco, pero no lo creo.
A Portugal lo que le falta,como dice el texto,es un delantero centro en condiciones,por lo demás creo que están a la altura de España,Holanda o Inglaterra.
mi voto para ellos como gran bluff de la eurocopa, no pasan el corte