
Hace pocas horas que se ha cerrado una última jornada de Segunda no apta para cardiacos. Sporting y Málaga están en Primera, aunque no voy a hablar de ellos en este post, ni de la Real, que se quedará otro añito en el infierno, ni de Alavés, Xerez o Córdoba, que lograron una trabajada y merecida salvación. El Cádiz ha consumado un descenso anunciado después de cinco años jugando en Segunda y Primera. Me apetece escribir del Cádiz. El cadismo, una vez más, recibe una agria bofetada del fútbol, y se ve obligado al difícil reto de sobrevivir en ese pozo de la Segunda B del que tanto cuesta salir. Soy de los que creo que al menos una vez en la vida el buen aficionado al fútbol debe ir al Carranza para comprobar lo que es el colorido de una grada genuina. Por eso me da muchísima pena que el año que viene sean equipos de tan bajo perfil los que vayan a visitar ese hervidero de pasión desenfrenada hacia ese color amarillo que tanto identifica a una ciudad que en las buenas y sobre todo en las malas vive para su equipo.
Más de mil cadistas, en 17 autobuses (foto noticia) y muchos coches particulares, fueron a ver cómo su equipo se la jugaba en Alicante. Lo cierto es que el Cádiz fue víctima de sus continuos tropiezos. A cinco jornadas del final, con 46 puntos, la salvación estaba casi hecha. Pero los andaluces no han hecho más que complicarse la vida y la entrada en el banquillo de Julián Rubio no ha revertido la tendencia negativa de un conjunto que lleva sin ganar desde el 20 de abril. Esta jornada todo se desarrolló con tintes dramáticos. Con cinco minutos sobre la hora, el árbitro pita penalti a favor del Cádiz, que estaba empatando a uno en el Rico Pérez. Abraham Paz, símbolo del cadismo por excelencia, oriundo de El Puerto, amarillo por los cuatro costados, se dispone a tirar la pena máxima. Dispara y el cuero se estrella en el palo desatando la euforia de los jugadores del Córdoba, que con los deberes hechos sólo les tocaba esperar que el Cádiz no ganara, y la decepción más absoluta de una afición que históricamente se aferra a la más infundada de las esperanzas y casi siempre se queda con la cara partida.
Sí, la tuvo el bueno de Abraham Paz, pero el central falló. Desenlace fatal para un Cádiz acostumbrado a este tipo de desenlaces. Y en San Sebastián, mientras los jugadores del Córdoba celebran la permanencia, que se han ganado a pulso con una racha final de resultados excepcional, José González, el artífice de la remontada, tiene la amarga sensación del que ha ganado a costa de la sangre de su ser más querido. Gaditano, ex jugador del Cádiz, ex entrenador del Cádiz, cadista hasta la medula, González, que ha hecho un magnífico trabajo en el banquillo blanquiverde, vivió en Anoeta la más agridulce de sus sensaciones, con el pecho hinchado en el plano profesional y con el corazón roto en lo personal. Son las cosas del Cádiz, pequeñas historias que hacen a este club especial. El Cádiz volverá, seguro, y ojalá más pronto que tarde. Desde aquí mi más sincero mensaje de ánimo a todo el cadismo.



Comentarios
y el gol del cadiz? donde esta el video?
digo… el penalty, el penalty fallado.
El circo que se montó al principio de temporada con Baldasano la verdad es que no ha ayudado nada, muchos gastos comprometidos que luego tuvieron que pagarse vendiendo a los buenos jugadores (lobos, pavoni, vella…).
Una lástima lo de ayer. Estuve en el Rico Pérez y hasta nosotros que somos seguidores del Hércules queríamos que Abraham Paz metiera el penalty por su afición que aunque esté en Segunda B es una afición de Primera.
Un abrazo a todos los cadistas.
He enlazado este artículo en una entrada de mi blog sobre los ascensos y descensos que hubo ayer:
http://hemosvenidoajugar.blogspot.com/2008/06/asce...
Saludos cordiales.
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