Grecia confirma un adiós tan precipitado como previsible

Fernando Castellanos 15 de junio de 2008 0 comentarios

GreciaCampeona2004.jpg Por segunda Eurocopa consecutiva Grecia ha vuelto a sorprender. Si en 2004 lo hacía logrando el título ganando a la anfitriona, Portugal, este año lo ha hecho quedando apeada a las primeras de cambio. Resulta asombroso porque del campeón siempre se espera que defienda a capa y espada su título, aunque la realidad invitaba a pensar en lo que ha sucedido. Los griegos no podrán revalidar la hazaña de hace cuatro años.

En aquella ocasión la principal arma en la que se basaba el cuadro heleno era la defensa, seria y contundente, formada por tres centrales y un guardameta que era sinónimo de seguridad bajo los palos. Sin embargo, tras todo este tiempo, en el que los griegos no se clasificaron para el pasado Mundial, su fútbol ha dejado de sorprender. Y jugadores como Nikopolidis han pasado de héroes a villanos.

Y es el que el veterano portero de Olimpiacos ha sido uno de los culpables de la precipitada eliminación de su equipo. Por mucho que cargue contra su defensa, Nikopolidis ha cantado más de la cuenta saliendo a por uvas en el gol de los rusos, obra de su mejor hombre, Zyryakov, en el primer tiempo. Los de Hiddink han aguantado los arreones helenos hasta el final, donde incluso el colegiado ha anulado un tanto por fuera de juego.

Con esta victoria Rusia, que podrá contar ya con Arshavin, se jugará su pase a cuartos contra Suecia, en un choque en el que la victoria equivaldrá estar en la siguiente ronda. También el triunfo de los de Hiddink hace que España se clasifique como primera del Grupo D, y que su encuentro ante la eliminada Grecia sea intrascendente.

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