Había expectación en St. Jacob Park por ver el último partido de una de las organizadoras, Suiza, ante una selección de Portugal plagada de suplentes. La anfitriona, además, tenía un par de buenos motivos por los cuales buscar la victoria. Uno, estrenar su casillero inmaculado. El otro, dedicarle esos tres puntos a su míster, Jacob Kuhn. ‘Kobi’ abandona el cargo tras siete años al frente de un combinado al que clasificó para la pasada Eurocopa y el Mundial de 2008. Su sucesor, el ya ex técnico del Bayern de Munich, Ottmar Hitzfeld.
Así las cosas, los suizos se plantearon el encuentro como una fiesta en la que lógicamente sólo valía la diversión. Portugal, por su parte, salió de partida con gran parte de los menos habituales, que no aprovecharon la oportunidad que les brindó Luiz Felipe Scolari para sumar otros tres puntos y llegar a cuartos invictos. El brasileño mostró su mosqueo por la mala imagen ofrecida de los suyos.
El choque sirvió para que por una vez suizos y portugueses se cambiaban los papeles. Sí, porque los locales, que ya en el estreno perdieron a su máxima referencia ofensiva, Frei, no han tenido la suerte de cara en sus dos anteriores choques, donde dispusieron de claras y buenas ocasiones de gol y fueron incapaces de transformarlas. Especialmente cruel fue el duelo ante Turquía. Mientras, a Portugal le ha bastado con su artillería del centro del campo para arriba para aniquilar a sus rivales.
Pero como decía, en Basilea la ilógica se impuso. Seguramente tarde para los locales, pero mejor eso que nunca. Y es que Portugal remató hasta en dos ocasiones a la madera (una por cada tiempo) de Zuberbühler, otro de los más veteranos de la Eurocopa. También el colegiado anuló un tanto a Helder Postiga, lo que dejaba entrever que la suerte corría del bando helvético. A pesar de las oportunidades de estrenar el marcador, al descanso se llegó con un soso empate a cero.
En la reanudación, un disparo de Inler avisaba de las intenciones de Suiza, a la que finalmente le llegaría el gol en el 71’ gracias a una buena combinación entre el joven Derdiyok y Hakan Yakin. Eran los mejores momentos de Suiza y los peores de Portugal, que diez minutos después recibiría el segundo, también obra del media punta del Young Boys. Yakin, desde el punto fatídico, fulminaba a Ricardo y sellaba una merecida victoria que, aunque intrascendente, valió para salvar la honrilla y brindarle un buen homenaje a Jacob Kuhn en el día de su adiós.
En NdF | Previas NdF: Suiza Vs. Portugal



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