
Cobran millones, tienen coches de lujo, salen con modelos…pero hoy, al aterrizar en el Aeroport del Prat y ver cómo sus seguidores gritaban ‘Campeones, campeones’, los jugadores del Espanyol se han puesto a llorar como niños. Ahí estaban Tamudo, De la Peña y compañía emocionados por la demostración de sentimiento blanquiazul que se respiraba hoy en Barcelona, en reconocimiento a un equipo que, con su modestia, se ha plantado en la final de la UEFA y se marcha de la competición sin haber perdido un encuentro.
El mismo aire blanquiazul que ayer tenía la ciudad condal durante la finalísima. Demostrando que Cataluña es más que un club, Barcelona obvió los tópicos que rodean a los aficionados del Espanyol y apoyó mayoritariamente al equipo durante el partido. El silencio sepulcral que se vivió en el bar donde vi el partido cuando Kanouté adelantó al Sevilla en la prórroga será difícil de olvidar. Y aún más los gritos de júbilo de todos los asistentes cuando marcó Jonatas el empate.
Ninguno de los que estaban allí era del Espanyol, al menos no el resto de días de la semana. De entre el personal habitual, identifiqué al dueño del Depor y al cliente habitual nigeriano del Barça, aunque cuando lo conocí fue precisamente en otra final de la UEFA, la del Sporting de Porutgal contra el CSKA de Moscú, donde él apoyaba al equipo ruso.
Se olvidaron por una noche los ‘piques’ entre Barça y Espanyol. El tópico de que los aficionados ‘pericos’ son madridistas disfrazados quedó arrinconado mostrándonos una masa social absolutamente entregada a los colores de su equipo.
Yo estuve un buen tiempo yendo cada semana a Montjuïc, cubriendo los partidos para otro medio de comunicación. El equipo pasaba por una situación difícil, no hacía más que perder partido tras partido y se situó colista. El ambiente en la montaña mágica era más que triste, apático. Pero un buen día llegó Luis Fernández y la masa social del Espanyol reaccionó como lo ha hecho en esta final, con ilusión y esperanza renovadas. Aquel día el Espanyol se enfrentaba, precisamente, al Sevilla. Los blanquiazules lograron su primera victoria como locales en aquel encuentro gracias a un gol de Domoraud, de la mano de una asistencia de otro que debutaba aquel día en el equipo: Iván de la Peña.
Tras el partido, en la zona mixta los periodistas se abrazaban sonrientes. Seguramente no eran del Espanyol, pero tras estar allí jornada tras jornada, habían aprendido a quererlo tal y como es. Y eso señores, es el amor. El mismo amor que te hace ilusionarte y que luego te puede decepcionar. Me dice hoy un amigo muy barcelonista: ‘Para una vez que voy con el Espanyol…extraño club’.



Comentarios
¿De verdad crees que a alguien le interesa cómo son los bares en los que ves los partidos?
Me conformo con que a ti te fastidie. Y olvídalo ya cariño (Es que el tal House es una ex mía)
Yo soy socio del barça (culé de toda la vida) y ayer senti la derrota del espanyol como si fuese mia. Aun oyendo el canto famoso de ”espanyol oe oe! PA Barça eo oe!” seguia apoyandoles. Merecian ganar mas que el Sevilla. Lo dieron todo y el mazazo fue terrible. Se que mi opinión poco importa, pero a todos los pericos que lean esto, que sepan que,de todo corazón, un culé les desa lo mejor y que sepan que para mi (y para muchos mas) ellos son los autenticos campeones de la final de ayer :). Porque aqui las rivalidades se dejan a un lado, y hay que reconocer que el Espanyol siempre tendra ese 'algo ' que lo hace distinto. Las imagenes de Tamudo y De la Peña llorando como críos te encojen el corazón… gracias por brindarnos semejante partidazo y palante, que a buen seguro volveries a una final y la ganaereis!
Hace tiempo que lo olvidé. Se te ve tan feliz en compañía del nigeriano culé…
cambia la foto hombre que el chaval ese esta pa ke lo acribillen