En 1985 el Osasuna debutaba en la UEFA frente al Glasgow Rangers. Más de veinte años después los navarros volvían a Ibrox Park. En aquella ocasión cayeron por la mínima, pero luego levantaron la eliminatoria en el desaparecido Sadar. Ciertamente, el regreso fue soñado. Los de Cuco Ciganda hicieron un auténtico partidazo. Dominaron en todo momento la situación. Encarrilaron el choque en el primer cuarto de hora con la testa de su mejor hombre, Raúl García. El Rangers a penas inquietó en el primer periodo y en el segundo, a pesar de que con el español Nacho Novo en el campo se fue hacia arriba, no terminó de superar a los españoles.
El centro de campo pamplonica, con Nekounam a la cabeza, era el dueño del choque e Iñaki Muñoz tenía hasta dos ocasiones clarísimas para sentenciar. No mató y lo pagó caro. Ya se sabe que en el fútbol no se puede disparar con balas de fogueo, porque siempre aparece uno que te llena de plomo. El uno en cuestión fue el argelino Brahim Hemdani, que con un disparo desde fuera del área en pleno descuenta metía a los suyos en la eliminatoria.
El Osasuna se quedó con cara de tonto, porque el empate fue totalmente inesperado. Ahora todo se decidirá en El Reyno de Navarra. En principio son los favoritos, no sólo por lo visto ayer, sino también por el mal momento que atraviesa el conjunto escocés, que en los últimos años no le llega a los suelos de los zapatos de su eterno rival, el Celtic. Sin embargo, mucho ojo porque no se puede decir esta boca es mía, cuando el rival es quién es y en su ciudad se juega la final. Son palabras mayores.
Muy diferente fue la historia del Espanyol, que a pesar de todo se va de Israel con muchas posibilidades de seguir adelante. Los de Valverde soportaron el buen comienzo de los locales, muy alentados por el público. La vuelta de Iván de la Peña daba poco a poco ritmo a los pericos, que sin embargo no llegaron con claridad hasta el segundo periodo. El Maccabi se fue arriba conforme avanzaba el segundo acto y los catalanes no terminaron de creerse que podían ganar cuando eran claramente superiores. Pecaron de una alarmante falta de ambición que la hubieran pagado si el rival de en frente hubiera tenido mayor entidad.
Montjuic decidirá al final. En principio, muy mal tendrían que hacerlo para no seguir adelante. Los israelitas se antojan bastante flojitos cuando salen de su campo. No obstante, un gol podría hacerles crecerse. El fútbol dirá.
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