Quizás una de las mejores noticias que las cuatro primeras jornadas de Liga han dejado en la órbita del FC Barcelona ha sido la irrupción en el primer equipo de un futbolista que apunta grandes cosas como Sergio Busquets. Lo fácil sería comenzar este post hablando de que es el hijo del ‘mítico’ Carles Busquets, portero suplente del ‘Dream Team’ de Cruyff y más famoso por su indumentaria y juego con los pies que por su talento bajo los palos.
Pero no, no lo voy a hacer, porque si una cosa me ha llamado la atención de este joven futbolista de 20 años en los pocos partidos de pretemporada que lo he visto y en los tres partidos que ha intervenido en este inicio liguero es precisamente su personalidad, dentro y fuera del campo.
Sobre el cesped, aunque aún es muy pronto para hacer juicios de valor, la verdad es que cuando le ves jugar no te da la sensación de estar disputando sus primeros minutos en Primera División. Guardiola lo ha situado en el mediocentro a pesar de que la pasada temporada en el Barça B jugó muchos partidos como interior, e incluso como mediapunta. Pero no lo parece. Busquets parece conservar el talento del clásico ‘4’ de la Masia, es decir, la tranquilidad a la hora de sacar el balón, la visión y el juego al primer toque.
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