Esa es la cuestión para dos equipos que con la liga un poco lejos de su alcance, han puesto grandes esperanzas en la máxima competición continental. La mística de Anfield servirá como campo de batalla para que Liverpool y Real Madrid definan cuán buena va a ser esta temporada para ellos. A base de un criticado pero efectivo sistema defensivo en el Bernabéu y de la indecisión de los blancos, el Liverpool de Benítez se llevó la victoria de la capital española gracias al trabajo defensivo, la apuesta por el contraataque y el gol a balón parado tras remate del jugador más bajo sobre el campo.
Con el empate ante el Atlético de Madrid y la discreta imagen del equipo en el derbi, dominado por su eterno rival y con muchos problemas defensivos por la ausencia de Pepe, la euforia madridista de las últimas semanas está más comedida, pero no quita la esperanza de que el Real Madrid remonte una eliminatoria europea con el partido de vuelta en campo visitante por primera vez desde hace años. Para ello se apela a la épica de un equipo acostumbrado a los mayores éxitos europeos.
Pero los ingleses no tienen menos urgencias. En las últimas semanas los reds han desperdiciado un gran arranque liguero para volver a situarse lejos del liderato de la Premier y tras el choque ante el Real Madrid, visitarán Old Trafford en otro duelo decisivo ante el Manchester United. Estos dos partidos podrían decidir la suerte de Rafa Benítez al frente del Liverpool, ya que el trabajo del técnico español se está cuestionando en las últimas semanas.
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