Siempre he tenido una debilidad por este futbolista. Pero el fútbol y su entorno han sido en muchas ocasiones injusto con Guti por endurecer sus defectos más que ensalzar sus cualidades. Para mí, como en cualquier terreno de esta vida, en el fútbol todo el mundo tiene derecho a equivocarse tantas veces como sea necesario. Guti posee un fuerte carácter que le ha alejado de lo bello del fútbol, restándole incluso méritos que son tan merecidos como sus castigos. Alguien capaz de hacer lo mejor sobre un terreno de juego merece más respeto y admiración, porque incluso los grandes jugadores y las leyendas del fútbol se han equivocado. Que se lo pregunten a Maradona, a Zidane o a Ronaldinho.
Nunca he pretendido ni pretendo justificar su mal comportamiento, sus rabietas ni sus peinetas. Pero coincido en el argumento de varios profesionales del sector que hoy hablan del 14 en que no es fácil mantenerse catorce años en un club de la talla del Real Madrid. Algo debe de tener un jugador tan odiado como querido como él, capaz de lo mejor y también de lo peor.
No me gusta su despegado trato con la prensa, algo que le ha favorecido tanto como le ha condenado. Tampoco me gustan de él sus formas, con las que se ha ganado más enemigos que amigos. Pero Guti siempre habla y hablará en el campo, a su manera, como mejor sabe hacer. Vestido de corto se le aplauden las maravillas que consigue hacer con el balón, con la distribución del juego gracias a su visión única del fútbol. Pero se le critica su apatía, su irregularidad su manera de pasar de ser un crack a un paquete.
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