Özil

La emoción pasaba por recibir un rival digno de elogio, con la motivación extra que suponía conocer el resultado del sábado del Barcelona, que no falló ante el Sporting de Gijón. La emoción pasaba por ver si Mauricio Pochettino podía plantarle cara a José Mourinho días después de saberse que el argentino es uno de los preferidos en la Casa Blanca para sustituirle en caso de un hipotético adiós del portugués. Pero la emoción duró poco. Exactamente 23 minutos, cuando Cristiano superó a Casilla.

El Real Madrid, en su casa, es un ciclón. Y no parece dispuesto a que nadie le tosa. No lo logró el cuadro periquito, a pesar de sus buenas intenciones del principio. Duraron lo que tardó Raúl Rodríguez en sentir la presión blanca a pocos metros de su portería. El central no encontró un compañero en su intento de sacudirse el balón tras un mal control y éste terminó en las botas de Özil, que asistió a Higuaín antes de que el argentino viera la llegada de ‘CR7’, que firmó su trigésimo gol.

El ‘Pipita’, sin llegar a ser cuestionado, también tenía una cuenta pendiente en el Santiago Bernabéu. Su calidad, sobradamente contrastada a lo largo y ancho de su periplo como ariete madridista, se había visto condicionada por su falta de pólvora en los últimos partidos. Dos meses después, y ante un rival al que en el partido de ida marcó un ‘hat-trick’, se reencontró con el gol. Antes, no obstante, Khedira culminó una jugada de tiralíneas que el propio alemán había iniciado.

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