Comentaba un amigo mientras veíamos el Sevilla-Velncia de ayer: “qué rollo jugar contra el Valencia, que cuando hace un buen partido significa que ha defendido bien y que en algún momento los buenos de arriba la han enchufado”.
Visión simplista pero bastante real de un equipo que ayer salió demasiado especulativo en el campo del Sevilla. El choque entre los que deben ser la alternativa al título para Barça y Madrid estuvo marcado por el juego tosco, las interrupciones y el doble pivote, ese recurso desde mi punto de vista pasado de moda ya, al menos para los equipos que quieran conseguir cosas importantes.
Cuando dos equipos plantean un partido de juego físico o directo, ganará el que menos fisuras tenga o el que sea capaz de sacar alguna genialidad de entre tanto barro, al final sólo los “peloteros” del Sevilla fueron los que aparecieron.
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