En apenas dos horas dará comienzo el cuarto Clásico, el partido de vuelta de la semifinal de la Champions que disputan el Real Madrid y el FC Barcelona. ¿El fin de una guerra o el comienzo de otra nueva? Todos estáis al tanto del mal ambiente que se ha generado a raíz de los recientes choques entre ambos clubes: las atrevidas palabras de Rosell, disputas entre jugadores dentro y fuera del campo, polémicas arbitrales, batallas entre Mourinho y Guardiola iniciadas desde las salas de prensa (más allá de las que el portugués ha iniciado por su cuenta), denuncias a nivel de club por la vía disciplinaria, sanciones e investigaciones de la UEFA, que si la agresividad de Pepe y Marcelo o el teatro de Alves, Busquets y cía… (hasta se habla de racismo)
Pues bien, dado que la Selección Española está formada en su mayoría por jugadores de ambos clubes (espina dorsal de España), a Vicente del Bosque se le presenta una coyuntura especial y difícil: la posibilidad de que el ambiente de La Roja se vea alterado negativamente por los enfrentamientos de toda índole entre los futbolistas de Madrid y Barça. Estas son las palabras de Del Bosque al respecto:
“Ante estos hechos, he de manifestar mi confianza en los profesionales; ellos están acostumbrados a este tipo de partidos y a esta rivalidad que no es de ahora (...) Los jugadores que no se hagan acreedores de nuestra confianza o que trasladen a la selección el mal ambiente reinante, tendrán que ser consecuentes con sus actos y serán sólo ellos los responsables de ganar o perder el privilegio de pertenecer a la plantilla de la selección española”.
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