El Mallorca está realizando una gran temporada. Está cuarto, en zona Champions, y es el cuarto equipo más goleador de la Liga (con 35, tres menos que el Valencia y tres más que el Sevilla). El conjunto de Gregorio Manzano se ha hecho fuerte en el Ono Estadi; de hecho, ha ganado todos sus encuentros en lo que va de Campeonato, diez en total; el único junto al Barcelona y el Real Madrid. Sin embargo, a domicilio sólo ha logrado sacar siete puntos, con una victoria (en Pamplona) y cuatro empates.
Pues bien, su máximo goleador, Aritz Aduriz, parece contagiado de esta inercia, aunque peor aun: sus ocho goles en Liga los ha marcado en el estadio balear. Es más, de los veinte máximos goleadores, es el único que no ha marcado a domicilio; una estadística, cuando menos, curiosa. Su único gol a domicilio fue en Getafe, en la Copa del Rey; justo en la eliminatoria en que el Mallorca perdió en su estadio por primera vez este curso. Su compañero Borja Valero se encarga de equilibrar esta balanza, ya que de sus cinco goles ligueros cuatro han sido fuera de Mallorca, dos de ellos de penalti.
Al margen de estos números particulares, están contribuyendo al gran potencial ofensivo del Mallorca el resto de delanteros: ‘Chori’ Castro lleva cuatro goles; Webó, tres; y Keita, dos. No son escandalosos, pero sí suficientes para mantener un buen nivel y que todos se sientan útiles con sus aportaciones. A esto hay que añadir los buenos dígitos de centrocampistas como Julio Álvarez, con cuatro tantos, y Mario Suárez, quien ha marcado tres goles. E incluso Nunes, un defensa central, ha conseguido marcar en tres ocasiones. A falta de fueras de serie, la unión hace la fuerza. Demostrado queda.
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