Su salto a la Serie A lo dio con el Chievo, donde fue uno de los responsables de las grandes temporadas que realizaron los de Verona. Foschi, uno de los pocos directores deportivos italianos que saben lo que se hacen, se lo llevó al Palermo en cuanto la economía del club y el presidente veronés se lo permitieron. Ocho millones de euros valieron para desembarcar en Sicilia. Ahora, Amauri Carvalho de Oliveira quiere jugar en un grande. Se lo merece, y lo conseguirá. Quiere dar el salto a la élite, a los grandes campos y las buenas defensas.
Él lo tiene muy claro: Quiere la Juventus. Y lo mejor es que los bianconeri también le quieren a él. Uno de sus máximos dirigentes ha reconocido que interesa, el jugador ha dicho que sólo quiere la Juventus y el presidente palermitano asegura que sólo lo venderá al equipo que dirige Ranieri. No puede estar más claro. En esto del mercado nunca se sabe, pero lo que es palpable es que todas las partes quieren que la operación se realice.
Con 27 años, tiene la edad para intentar ser muy grande. Delantero brasileño, con grandes condiciones técnicas, potencia africana y gran juego aéreo, Amauri es la referencia de un Palermo que se agarra a él para conseguir victorias. Mermado por una grave lesión y un equipo con muy buena plantilla, pero con una incertidumbre como entrenador y un presidente perjudicial. Este último, Maurizio Zamparini, volcánico por naturaleza y bocazas sin remedio, recuerda a la mejor versión de nuestro José María Del Nido.
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