Tras la altisonante llegada del Abu Dhabi United Group al club modesto de Manchester la temporada pasada, es en la presente cuando el club celeste va decidido a convertirse en uno de los grandes de su país a pasos agigantados y de la mano de los petrodólares. El Manchester City es el nuevo Chelsea de la Premier y con el reciente fichaje de Kolo Touré, Mark Hughes completa un buen pack de jugadores fichados este verano: Emmanuel Adebayor, Carlos Tévez, Roque Santa Cruz, Gareth Barry y el portero Stuart Taylor. Y no parece que quieran parar ahí, ya que también están muy interesados en hacerse con los servicios del buen defensa Joleon Lescott.
Jugadores que se unen a las adquisiciones del pasado invierno: Wayne Bridge, Shay Given, Nigel de Jong y Craig Bellamy. Una gran lista de talento sobre el campo, que está por ver si pueden formar un equipo compensado capaz de hacer sombra a los cuatro tradicionales grandes del campeonato o puede quedarse relegado al papel del Tottenham en las últimas temporadas: buen equipo, pero no todo lo efectivo que cabría esperar. Por el momento, a pocos escapa que el equipo de Manchester está haciendo una plantilla llena de nombres, pero bastante desequilibrada.
El City ha empezado su asalto a la fama con un típico pecado de nuevo rico: tiene exceso de delanteros. A menos de que Hughes tenga pensado poner en liza una especie de 2-3-5, muchos grandes nombres de la plantilla se van a quedar en el banquillo. A los fichajes citados, hay que unir a otros jugadores de corte ofensivo como Robinho o Wright-Phillips. La operación limpieza en ataque ha empezado y mientras Elano irá al Galatasaray, Bojinov se irá cedido para recalar de nuevo en el Parma italiano. Las soluciones propuestas a este desequilibrio también han sido propias de nuevo rico: ¿muchos delanteros? ¡pues fichemos defensas! y además de los citados en City ha intentado hasta el último momento la posibilidad de arrebatarle al Chelsea a su capitán John Terry.
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