El mal partido que se dio en La Romareda aceptó dos goles, uno por bando. El Zaragoza se adelantó a los siete minutos e Ibrahima rescató un punto para el Atlético en el 92. Por tanto, mal sabor de boca para los locales, que no supieron aprovechar su superioridad numérica tras la expulsión de Reyes y dejaron escapar una buena oportunidad para mirar con cierto relax la zona peligrosa, a cinco puntos en lugar de a siete. El duelo sólo disfrutó con la intensidad de ambos conjuntos, sobre todo de los maños, que a base de fuerza y presión forzaron las continuas imprecisiones del Atleti. Sin embargo, apenas hubo fútbol. Y el que hubo, acabó por los suelos.
Reyes acabó expulsado por soltar el brazo a Eliseu y golpearle en la cara. Lo cierto es que el sevillano, como ya es habitual, recibió de lo lindo y vio cómo el arbitraje no era justo en ese aspecto. Faltas y tarjetas obviadas sacaron al atacante de sus casillas, que se fue del campo con un tremendo enfado. Puede costarle caro, pero hasta cierto punto es comprensible su actitud. Desde luego, no fue culpa del árbitro que nadie ofreciera buen fútbol. Del Atleti, que venía en progresión, se esperaba más y por eso parece que fue inferior, pero en realidad no hubo grandes diferencias entre ambos equipos.
El Zaragoza buscó el contacto y lo encontró, pero no dio con la tecla para poner en aprietos al conjunto rojiblanco. No estuvieron finos Simao, Forlán ni Agüero, y la aportación de Tiago fue de lo poco reseñable. Y por si había dudas, queda confirmado lo mal futbolista que es Valera. El Atlético pecó pronto en defensa en un saque de esquina, y le costó el gol: Jarosik se adelantó a todos y cabeceó a la red. “¡Normal!”, pudo leerse varias veces en los labios de Quique Flores.
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