(Vídeo con los goles al final del post). Ya podría haber más a menudo acción liguera intersemanal como en esta ocasión: para mí no ha habido mejor elección para esta noche del martes que ver por televisión el Liverpool-Arsenal mientras seguía el devenir del Real Madrid-Getafe por la radio. La locura en ambos partidos ha sido contagiosa, y en Anfield ha venido en forma de goles. El partido indicaba una victoria clara del Liverpool, pero la libre interpretación de este guión claro a priori se transformó en un 4-4 final. Los cuatro goles de Arshavin, que se quedó a gusto repitiendo su habitual gesto de callar al público, impiden a los reds acostarse como líderes de la Premier League.
Y desde luego hoy los de Benítez han desaprovechado una gran oportunidad. Comenzaba el partido mucho mejor que sus rivales, con una posición más consistente sobre el campo y llegando una y otra vez a las inmediaciones del portero gunner. El Arsenal presentaba sobre el campo más talento que orden, con un centro del campo lleno de mediapuntas natos como Fàbregas, Nasri o el hoy bendecido Arshavin escorado a la izquierda. Por contra, Xabi Alonso se encargaba de computarizar el juego local y buscar los desmarques de Torres, Riera, Kuyt o el hoy muy activo Benayoun.
Hasta seis veces llegaron los locales a portería rival sin fortuna, hasta que ésta sonrió por primera vez al zar Arshavin, tras un fantástico pase de Cesc Fàbregas. La ventaja visitante era del todo inesperada, y todos sobre el campo sabían que pese al gol las mayores opciones seguían estando en el bando local.
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