Hay galones y reconocimientos públicos que se reciben por el apellido, por la influencia, o por la fortuna que se posea. Los hay que se reparten a dedo, los que se reparten tras recibir un talonario y los que se distribuyen por puro interés. De ahí a que en la vida en general y en el fútbol en particular, los haya que estén en lo más alto sin haber demostrado lo suficiente; y que existan otros que permanezcan tras la barrera a pesar de haber trabajado como el que más. Sin embargo, es de sabios escuchar los consejos de los más veteranos, y tener fe en que la constancia y el trabajo algún día acaba dando sus frutos. Álvaro Negredo ha seguido a rajatabla los mandamientos de cualquiera que aspire a conseguir algo grande a través del esfuerzo y la dedicación diaria.
Siempre he tenido predilección por este futbolista. Desde la última temporada que pasó en el filial madridista, en la que anotó 18 goles, confié en que este joven llegara a destacar en Primera División. Con anterioridad, Negredo sufría mucho en el equipo debido a su escasa velocidad, su juego tosco y su incomodidad que le impedía ver puerta con claridad. La calidad de otros compañeros como Parejo, Mata, Granero, Callejón y compañía le restaba más protagonismo, ya que a pesar de su dinamita su juego no podía compararse con el dinamismo de los anteriormente nombrados. Sin embargo, el vallecano ha dominado la paciencia creciendo paso a paso como futbolista hasta alcanzar una de sus grandes primeras metas. Dos goles en su segundo partido con la selección española absoluta han sido, por ahora, una gran recompensa.
A gritos pedíamos a Vicente del Bosque que el ahora jugador del Sevilla fuera convocado con La Roja. Tras su debut, no tengo ninguna duda de que Negredo será el tercer delantero de España en el Mundial. Hay muchas circunstancias y factores que pueden doblegar mi premisa de aquí a junio del próximo año, pero si Negredo sigue trabajando así, a Vicente le harían falta muchas razones para justificar su ausencia en Sudáfrica. Como al Madrid siempre le faltarán motivos para llegar a convencerme de que el fichaje de Benzema para realizar posteriormente la venta de Negredo fue la mejor opción que se podía tomar. O, en su defecto para no condenar al delantero francés (que, ojo, me parece muy bueno), la permanencia de Raúl en el once titular de este Real Madrid en lugar de que el vallecano ejerciera un papel protagonista junto a los fichajes multimillonarios.
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