Hasta este mediodía, la voz más escuchada últimamente por Pucela era la de Marcos, el capitán del Valladolid. Pero hasta este mediodía. Y es que en el entrenamiento del conjunto vallisoletano se han escuchado las reprimendas, las descalificaciones y los improperios de una afición que no aguanta más la desgana de algunos de sus futbolistas. Y es que ahogado en la zona de descenso, y tirando de tópico, a perro flaco todo son pulgas.
A principios de mes Marcos ya levantó la voz para dar un toque de atención a sus compañeros. Tal toque de atención no sólo no ha surgido efecto sino que la cosa ha ido a peor. El Valladolid está hundido en la clasificación, Onésimo no cumple con el papelón de sustituir a un Mendilibar que nunca debió ser destituido y para colmo las presuntas ‘actividades’ extradeportivas están teniendo más protagonismo que los resultados.
La última en caer ha sido la del portugués Pelé, al que según cuentan, se puso a fumar en el vestuario después del encuentro ante el Espanyol (0-0). Además, después del ‘espectacular’ resultado ante los pericos, parece ser que varios de los futbolistas blanquivioletas se fueron a ‘celebrarlo’ a una discoteca de Salamanca. Tal tinglado ha terminado con Pelé apartado de la primera plantilla y con varios jugadores al borde de seguir el mismo camino.
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