Como era de esperar, Joan Laporta superó el último examen que él mismo se había autoimpuesto ante los socios compromisarios del Barcelona y ahora ya tiene vía libre para agotar los dos años que le quedan de mandato al frente del club azulgrana. La asamblea que se celebró ayer en el Palau Blaugrana no fue diferente a las de otro años y, como siempre, la junta sacó adelante las cuentas, sus nuevos directivos y el voto de confianza al presidente.
Ahora Laporta ya se siente legitimado para seguir en el palco. Vaya, todo lo legitimado que puede sentirse uno cuando hace menos de dos meses el 60% de los socios le negaron su apoyo y ayer, casi el 40% de los compromisarios también votaron en contra de su continuidad. Pero eso sí, no podemos negarle a Laporta ser un auténtico superviviente. Ahora ya casi nadie se acuerda de Rosell, de sus planes de futuro, o de los ocho directivos que dimitieron tras la moción de censura.
Un mes y medio de vacaciones y las buenas sensaciones que hasta ahora ha dejado el nuevo proyecto Guardiola durante la pretemporada han bastado para calmar los ánimos en Can Barça y que la crisis que se vivía a finales del pasado mes de junio haya dado paso a una ‘engañosa’ tranquilidad refrendada ayer por los compromisarios con una votación a mano alzada. Por cierto, vaya atraso. Parece mentira que en el S.XXI y con una junta a la que se bautizó como la ’.com’, sigamos con las cartulinas y la mano alzada.
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