Las últimas declaraciones de Jorge Valdano, fuera de España, han sido muy polémicas. Podría encasillar este post en la sección “Frases lapidarias” pero me harían falta como media docena de entradas para resaltar las perlas ejecutadas desde la boca del director deportivo del Real Madrid.
Podría escribir sobre otras cuestiones del Real Madrid, como por ejemplo la falta de profesionalidad a la hora de tratar con los jugadores descartados o comentar algo sobre el trofeo Santiago Bernabéu que tras la muerte de Jarque, y como club señorial, deberían suspenderlo en señal de luto, como ocurrió con el fallecimiento de Antonio Puerta. Quizá Jorge Valdano estaría más ocupado presumiendo de humildad que en dar una mejor imagen del Real Madrid.
Las palabras de Valdano son como un buen jamón: no sabes por dónde empezar. Quizá vaya abriendo boca cuando el protagonista del post trata tan libremente a Gabi Milito como mercancía. Sacando pecho de un fichaje suyo que después de triunfar en el Zaragoza (¿dónde estaba Valdano?) ficha por el Barcelona donde lleva más de un año lesionado. Lo que viene siendo la versión catalana de Woodgate.
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