Dos décadas cumple Augusto César Lendoiro al frente del Real Club Deportivo de La Coruña. Cogió al equipo en Segunda y un lustro más tarde perdía la liga en el último suspiro, desde los once metros, en un sábado negro que conmovió a todo aficionado al fútbol que no fuera barcelonista. Fue sin embargo el comienzo de una etapa de éxitos y noches históricas. Aquel equipo mítico liderado por Mauro Silva, Fran, Bebeto y otros grandes que levantó la Copa un año después ante el Valencia, que se consolidó en zona europea de forma permanente, que acarició el Nirvana ganando una histórica Liga en aquel equipo donde brillaba la magia de Djalminha, que luego protagonizó el sonado Centenariazo con el Flaco Valerón y Diego Tristán, que después vapuleó al Milán en una noche de cuartos de Champions que hizo que toda España fuera deportivista… Todo eso ha pasado en el Deportivo en los últimos 20 años, con Lendoiro, siempre actuando bajo un sistema estrictamente presidencialista, al mando y hombres como Arsenio Iglesias y Javier Irureta en el banquillo.
20 años de éxitos eclipsados levemente de acá a un tiempo, quizás porque Lendoiro no supo entender el momento del final del ciclo victorioso, porque se acabó ahogando con sus triunfos, porque continuó fichando a un precio que las estructuras de su entidad no podían soportar… Ahora el Depor sufre, endeudado, y Lendoiro intenta achicar aguas con un proyecto que rebosa juventud. Y estoy convencido de que conseguirá sacar del atolladero a los de Riazor.
Muchos nos preguntamos si algún día un pequeño volverá a ser tan grande en el fútbol español. Puede que ahora el Deportivo vuelva a ser un equipo de mitad de la tabla que todos los años se marca el objetivo de la permanencia, pero lo cierto es que durante muchos tiempo simbolizó la grandeza de este deporte y certificó que el fútbol es una realidad que no se tiene porque contar sus historias en renglones rectos. El fútbol escapa a los corsés, es un género flexible y libre, que tiende a la imaginación, un género en el que a veces la ficción supera a la realidad. Eso fue el Deportivo de Lendoiro, un equipo de ficción que tuvo poco de realidad. Por eso, pese a quien le pese, tenemos en Lendoiro al mejor presidente que ha tenido el Depor en su historia y uno de los más grandes que ha conocido el fútbol español.
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