Trece puntos de quince posibles. Esos son los números con los cuales el Espanyol ha obrado el milagro. Lo venimos diciendo. Hasta la llegada de Mauricio Pochettino el cuadro perico era carne de Segunda. Pero con el argentino, tras los primeros tropiezos y la conjura de hace unas semanas, el Espanyol ocupa a fecha de hoy la decimosexta posición de la tabla o lo que es lo mismo: ha salido de la zona de descenso después de cuatros eternos meses. Y ello sellado a gracias a la fe y la esperanza. De nuevo, este imprescindible adjetivo abstracto, volvió a relucir ante el Betis (2-0).
Con la victoria ante el cuadro andaluz, el conjunto perico cierra una semana de ensueño, en la que ha pasado del desahucio a depender de sí mismo para continuar una temporada más en la Liga BBVA. Primero, con el triunfo por la mínima en casa ante el Racing. Entre semana, goleando con otra dosis de ilusión a uno de sus rivales directos, como el Sporting, y en El Molinón (0-3). Y la tarde del domingo, tras hacer lo propio con un Betis que sucumbió en un Montjuïc que volvió a llevar en volandas a su equipo del alma. Los de Josep Maria Nogués divagaron por el estadio catalán.
Luis García, más discreto que nunca este ejercicio, firmó el primero nada más arrancar el choque. En la reanudación, y prácticamente en los compases finales, el recién entrado Román rubricó la ansiada victoria con un disparo desde la frontal del área en el que poco pudo hacer Ricardo. Lo positivo de los tres puntos logrados, aparte de por conseguir huir del pozo, fue la mejora que jornada a jornada han ido ofreciendo los hombres de ‘Poche’. Si ante el Racing, y tras estrenar el marcador, se echaron para atrás, contra el Betis pasó todo lo contrario. El hambre por vencer no se desvaneció, así como el miedo a perder, del que no se tuvo noticias.
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