Vaya por delante que esto de los trofeos individuales es algo que no me acaba de convencer del todo. Que sirven para elogiar una temporada, un año, o una carrera, pero que no siempre lo hacen de forma atinada. De hecho, y creo que lo escuché alguna vez por ahí, en esta vida hay premios para todo. De vez en cuando, incluso, uno se acaba sorprendiendo de la variedad de estatuillas que se reparten así porque sí, por el mero hecho de hacer publicidad de quien las otorga. Pero en este caso, con el ruido mediático que levanta el nuevo FIFA Balón de Oro (ya era hora de que se pusieran de acuerdo porque había dudas de cuál de los dos –si el que entregaba la FIFA o el que entregaba France Football- gozaba de más credibilidad), invita a pensar a uno, a debatir como ya hicimos en anteriores notas y en las que vosotros dictasteis sentencia.
Dicho esto, y a pocas horas de que se den cita en Zúrich los tres candidatos, Xavi, Iniesta y Messi, he de decir que, puestos a elegir, creo que el que se merece el distinguido galardón es el primero. Sin desmerecer al resto, el canalizador del juego barcelonista y de la España campeona del mundo es, a sus casi 31 años, el centrocampista con más visión del panorama europeo. Su progresión ha sido evidente en los últimos años. Pasó de ser un jugador a veces criticado por sus pases horizontales (en versiones pasadas del Barcelona y cuando todavía no estaba del todo consolidado), ha convertirse en el amo de la medular barcelonista, con exhibiciones y hasta goles. Su segunda capitanía en el último campeón de Liga tampoco es casualidad. Sobre el verde demuestra jerarquía, recordando al mejor Guardiola, hoy, su mentor.
Está claro que Messi es un futbolista único, de otro planeta. Que te decide el partido en un abrir y cerrar de ojos. Pero en cuanto a títulos, le falta lo que a sus dos rivales y amigos le sobran: el Mundial. De Iniesta, a pesar de que nos dio el gol más importante de su carrera, que sabe como nadie encontrar los espacios y su carácter y personalidad nos tiene ganados el corazón, hay que recordar que llegó a la cita de Sudáfrica de puntillas, aunque con el paso de los encuentros se fue reencontrando con su mejor versión hasta regalarnos la gloria ante Holanda. Pero creo, firmemente que Xavi, por todo lo que representa, porque es el estilo de un juego personificado y porque ya la temporada pasada se quedó a las puertas en otro meritorio tercer puesto, por detrás del antedicho Messi y Cristiano Ronaldo, se lo merece.
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