Rememoraba El Enganche ese gran Oporto del 2004, que de la mano de figuras emergentes como los Deco Maniche y compañía se llevó la máxima competición continental aquel año, pasando antes por encima del Manchester United. Aquel éxito ejemplifica la posibilidad de un nuevo Oportazo hoy en Old Trafford, posible debido a los recientes tropiezos de los ingleses y a la solidez del equipo portugués. Y prácticamente así ha sido. Ante un flojo rival, los dragões han realizado un gran partido y se llevan un valioso 2-2 para Oporto, que obliga al ManU a buscar la victoria en el partido de vuelta.
Y es que si por algo se caracteriza el equipo luso, es de disponer de un esquema sólido en el que sus jugadores creen y se saben de memoria. Bajo la simpleza de no dar espacios atrás y aprovechar la gran calidad de sus hombres más avanzados, el Oporto ha aplicado desde el inicio su filosofía de juego como lleva haciendo durante toda esta Champions y en su liga doméstica.
El planteamiento inicial de Ferguson, asegurando el centro del campo con Carrick, Fletcher y Scholes, buscaba un mayor control y seguridad para evitar el desarrollo del juego visitante. Pero los planes del técnico inglés se verían trastocados ya desde el inicio. El Oporto parecía hacerse con el control del partido desde los primeros momentos y en segundo minuto avisaba con un disparo lejano. Y en la siguiente jugada y tras cortar un intento ofensivo de Cristiano Ronaldo, el balón acabó en buena posición para Cristian Rodríguez. El “Cebolla” no perdonó y sembró la incertidumbre en el “teatro de los sueños” en los primeros compases.
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